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Dos locos planean la fuga del maniconio, uno le dice al otro:
Si la pared es baja la saltamos, si es alta cavamos un hoyo, ¿Entendido?
Sí, puedes ir primero.
Pasadas tres horas regresa el loco y dice:
No podemos escapar.
¿Por qué?
¡Porque no hay pared!
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En el manicomio, un loco gritaba:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Se le acerca otro loco y le dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Y así, los dos locos discuten.
Entonces, se acerca un tercer loco, y les pregunta:
¿Qué pasa aquí?
Y el primer loco dice:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Y el segundo dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Entonces, el tercer loco dice:
Un momentito, ¡Yo no he enviado a nadie!
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Está un loco escribiendo una carta, entonces llega un guardia y la dice:
¿Qué haces?
El loco le contesta:
Escribo una carta.
¿Para quién?
Para mí.
¿Qué dice?
No sé, todavía no la recibo.
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Dos locos planean la fuga del manicomio, uno le dice al otro:
- Si la pared es baja la saltamos, si es alta cavamos un hoyo, ¿Entendido?.
- Sí, puedes ir primero.
Pasadas tres horas regresa el loco y dice:
- No podemos escapar.
- ¿Por qué?.
- ¡Porque no hay pared!.
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Este era una vez que un señor llega borracho a su casa a las 4 de la mañana, y como no tenía llave se dirigió al patio de su casa, al entrar en el patio, ve que el perro de su casa tiene un lorito muerto en la boca, y el tipo dice:
-¡Dios mío!, si es el lorito de la vecina.
Al señor le dio pena y puso al lorito en la jaula de la vecina y se acuesta a dormir. Al otro día se despierta y ve que su esposa está llorando y le pregunta:
-¿Amor, por qué estas llorando?
Y le dice su esposa:
-Es que se murió la vecina del lado.
Y dice el esposo:-Cómo ha podido ser, si ayer la vi bien y en perfectas condiciones.
Y le dice la esposa:
-Es que le dio un infarto esta mañana. Porque ayer había enterrado al lorito que se le murió y se le apareció en la jaula esta mañana.
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Ring, ring, suena el teléfono a las cuatro de la mañana, al descolgar se oye una voz que pregunta:
Aló, aló, ¿La familia Silva?
Una voz dormilona contesta:
¡No tarado, la familia duerme!
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El señor de la casa llama por teléfono y contesta la empleada:
¿Ha llamado algún imbécil, María?
No, usted es el primero, señor.
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¿Alo? Habla Dora.
¿Habladora? ¡Habladora tu hermana!
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Hola, ¿Está Armando?
No, todavía estoy en las instrucciones.
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Habiendo marcado equivocadamente un número telefónico, al comunicarse por larga distancia, una señora pregunta en tono angustiado.
¿Ya llegó Julio allí?
Una voz profunda respondió:
No señora, no sé de que parte del mundo llama usted, pero aquí todavía estamos en abril.