¿Cómo se sabe cuando un gallego robó un banco?... porque hace un boquete para entrar y otro para salir.
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¿Cómo se sabe cuando un gallego robó un banco?... porque hace un boquete para entrar y otro para salir.
¿Por que los gallegos ponen escaleras a la orilla del mar?... para que suba la marea.
Un gallego recibe una llamada a su celular:
- Hola mi amor ¿cómo sabías que estaba aquí en el hotel con mi secretaria?!
Un señor está triste y le dice un amigo:
Oye, ¿Qué te pasa?
Y le contesta:
Es que casi atropello a mi suegra.
Y el amigo le dice:
¿Qué pasó? ¿Te falló el freno?
No, ¡El acelerador!
Se va al infierno; un mujeriego, un borracho y un fumador. Al llegar fueron recibidos por el diablo. Entonces el diablo les dice: No se preocupen muchachos, aquí en el infierno todo es felicidad, vida y miren para que vean que aquí todo es felicidad. A ti mujeriego te voy a dar un dormitorio lleno de hermosas mujeres; a ti borracho te doy un dormitorio lleno de cajas de cerveza, y a ti fumador te doy una tonelada de cajetillas de cigarrillos y yo regreso dentro de 10 años a ver como se encuentran. Se cumplieron los 10 años y el diablo regresa como había prometido, entonces abre la puerta del dormitorio del mujeriego y lo encuentra feliz y el mujeriego le dice diablo:
Dame más mujeres que estas ya me han aburrido.
Y le da más mujeres, luego va a ver al borracho y lo encuentra con las 2000 cajas de cervezas vacías con una botella en mano, entonces el borracho le dice:
Diablo mándame más cervezas que me han quedado cortas.
Y el diablo le da más cerveza, luego va a ver al fumador y lo encuentra muy molesto y el diablo le pregunta:
¿Qué pasa, te veo molesto? ¿Por qué si te he dado una tonelada de cigarrillos?
Entonces, responde el fumador:
Sí, pero te olvidaste de darme los fósforos.
Era un americano, un hindú, y un mexicano, acababan de morir y el diablo los recibe en el infierno, el diablo les dice:
Les voy a dar una oportunidad de ir al cielo, les voy a dar un latigazo en la espalda, se pueden poner lo que quieran en ella pero no pueden quejarse, si no se quejan se irán al cielo.
Así que el americano dice:
Yo primero.
Se pone una loza de piedra en la espalda, el diablo le da el latigazo y el americano no se queja así que rápidamente se va al cielo.
Ahora le toca el turno al hindú y se arrodilla. El diablo le dice:
¿No te vas a poner nada en la espalda?
Y el hindú le responde:
No, la meditación me ayudará a no sentir dolor.
El diablo le da el latigazo y el hindú ni se inmuta. El diablo le dice:
Puedes irte al cielo.
Ahora es el turno del mexicano, este se arrodilla para recibir el latigazo, pero no se pone nada en la espalda y el diablo le dice:
¿También tú vencerás el dolor con la meditación?
Y el mexicano responde:
¿Me puedo poner cualquier cosa en la espalda?
Y el diablo le dice que sí, lo que sea.
A lo que mexicano dice:
¡A ver tú, hindú ven acá!
Era una vez un Alemán se muere y se va al infierno ve que allá ay un infierno para cada país entonces va al infierno Alemán y pregunta: -¿Qué te hacen aquí?-, a lo que le contestan: -Aquí primero te sientan en una silla eléctrica por una hora, después te acuestan en una cama de clavos durante otra hora y el resto del día viene el diablo y te da de latigazos- Entonces, va a los demás infiernos y pregunta lo mismo y le responden lo mismo que en el Alemán, entonces ve que en el infierno Mexicano esta lleno de gente queriendo entrar entonces va y pregunta lo mismo: - ¿Que te hacen aquí?- y el comentario es el mismo entonces les dice: -Pero ¿porque aquí hay tanta gente queriendo entrar? - y el mexicano le contesta: –Es que aquí nunca hay luz, los clavos se los robaron, y el diablo solo viene, firma y se va.
Estaban dos vecinas y una le dice a otra:
Ay vecina, me da mucha pena que mi gallina haya destrozado su jardín.
No se preocupe, dice la otra, porque mi perro acaba de comerse su gallina.
Menos mal, dice la primera, porque mi coche acaba de matar a su perro.
Va pasando un campesino por afuera de la iglesia y el cura del pueblo le dice:
- Hijo, pasa a misa.
El campesino le responde:
- No puedo padre, ¿quién me cuidará el caballo?.
- Dios te lo cuidará, hijo.
- Bueno -dijo el campesino-, y entró a la iglesia.
Cuando el padre se disponía a comenzar la misa dice:
- ¡Dios está con nosotros!
Entonces el campesino se levanta enojado de su asiento y dice:
- Entonces, ¡quién diantre me está cuidando el caballo!
Un paisano va arreando dos vacas y otro se le arrima a conversar.
¿Estas vacas son holandesas?, pregunta el primero.
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?, pregunta el primero.
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas van para la feria?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas están preñadas?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Pero, dígame una cosa, por qué cada vez que le pregunto por las vacas me responde que esta sí y después, me dice que la otra también.
A lo que Don Zoilo le responde:
Lo que pasa que esta vaca es mía.
¡Ahhhh!, contesta el primero, ahora entiendo, y dígame,
¿Y la otra?
La otra también.