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Dos cuatreros deciden ir a robar vacas. Uno le dice al otro: -Llevaremos la escopeta, y para poder acercarnos sin que nos vean, nos disfrazaremos de vacas. Se ponen el disfraz y van a robar vas con la escopeta. Al cabo de un rato, de pronto, uno le dice al otro: -¡Hey, dame la escopeta, rápido! -¿Por qué, acaso viene una vaca? -¡No, es un toro, y creo que se ha enamorado de mí!
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Max le dice a Moritz: -Hum, perdona, Moritz, pero me debes mil euros... -¡Estás perdonado, Max, no se hable más!
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Max le dice al Moritz: -Oye, Moritz, ya hace un año que me debes cien euros. He decidido hacer un esfuerzo y echarle una mano, así que olvidaré la mitad de la cifra. Moritz, agradecido, le responde: -¡Estupendo, Max, yo también haré un esfuerzo y olvidaré la otra mitad!
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Un hombre muy tacaño le dice a su hermano: -Por favor, necesito que me prestes un poco de atención... -Hum -masculla el otro-, vale, te la prestaré, ¡pero con un diez por ciento de interés!
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Un tipo extremadamente avaro decide irse de viaje, pero de forma económica. Cuando llega al mostrador de la compañía aérea, la azafata le pregunta: -¿Es usted el que ha pedido un vuelo a París muy muy muuuuy económico? -¡Sí, soy yo! -¡Muy bien, pues ahora mismo le pego unas alas a la espalda!
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Un hombre muy, muy, muy tacaño naufraga en una isla desierta. Llega medio muerto a la playa, y en cuanto se recupera un poco, coge una hoja de platanero, la clava en un árbol y escribe con un pedazo de carbon: Playa privada. ¡Entrada: 1 euro!
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Un hombre le pregunta a otro: -Perdona, ¿no tendrías una cerilla? Y el otro, que es muy, muy tacaño, le responde: -¿nueva o usada?
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Había una vez dos hermanos gemelos muy muy avaros, terriblemente avaros. A los veinte años, uno de los dos se fue a América. Treinta años más tarde, regresa y abraza a su hermano. El recién llegado se lo queda mirando y le dice: -¡Hermano mío! ¡Es increíble! ¡Cómo te ha crecido la barba! ¡La tienes larguísima! -Hombre, ¿y qué querías? Cuando te fuiste te llevaste la maquinilla de afeitar...
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Jaimito viene contrariado de la escuela y va directamente a hablar con su madre: -¡Mamá, mamá, en el colegio me han dicho que estoy loco! -¡Qué fuerte, hijo mío! ¿Y quién ha sido? -¡La papelera!
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Un señor que va caminando con un pato bajo el brazo se cruza con otro señor por la calle, que le dice: -Pero ¿qué haces con ese burro? -¿Usted está ciego o qué? -le replica el hombre-. ¿No ve que es un pato? -¡Disculpe, pero yo estaba hablando con el pato!