Un niño llega a casa muy contento y le dice a su padre: -¡Papá, hoy he jugado un partidazo: he metido tres goles! -¿Ah, sí? ¡Qué bien! ¿Y cómo habéis quedado? -Hemos perdido 2 a 1...
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Un niño llega a casa muy contento y le dice a su padre: -¡Papá, hoy he jugado un partidazo: he metido tres goles! -¿Ah, sí? ¡Qué bien! ¿Y cómo habéis quedado? -Hemos perdido 2 a 1...
Caperucita Roja camina por el bosque y por fin llega a casa de su abuelita. Entra y se encuentra a la Bella Durmiente en la cama de la abuela. -¿Y tú que haces aquí? -le pregunta sorprendida Caperucita. -¡Ay madre! ¿Tú eres Caperucita Roja? -¡Por supuesto que sí! -¡Entonces debo de haberme equivocado de cuento!
Papá, papá, ¿los marcianos son buenos o malos? -¿Por qué lo preguntas, hijito? -Porque acaban de entrar en casa de esa vecina nuestra tan pesada, la señora Filomena, y se la han llevado en su nave espacial. -¡En ese caso no cabe la menor duda: los marcianos son buenos!
En mayo, un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -¡Doctor, doctor, doctooor! ¡Mi esposa me tiene muy preocupado! ¡Lleva meses convencida de que es una gallina! El psicólogo sacude la cabeza y lo reprende: -¿Y se puede saber por qué ha tardado tanto en venir? -Tiene razón, tendría que haberle pedido ayuda antes, ¡pero es que quise aprovechar para tener huevos de Pascua!
Un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -Doctor, tengo un problema grave: ¡estoy convencido de que soy dos personas! -¿Podría repetírmelo, por favor? ¡Y dejen de hablar los dos a la vez!
Un señor mayor está muy preocupado y va al médico: -¡Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra! -A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso. -¿Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza: -Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico: -¿Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?
Un hombre le explica a un psicólogo: -Doctor, estoy muy preocupado. ¡Preocupadísimo! Siempre sueño lo mismo, que me hallo ante una puerta con un cartel. ¡Empujo, empujo y empujo... pero nada, no hay manera, la puerta no se abre! El psicólogo le pregunta: -¿Y qué pone el cartel? -¡Tire hacia usted!
Un señor muestra su perro a unos amigos. -Es un animal inteligentísimo -dice con orgullo. Veréis, si alguien le da dinero, ¡corre al quiosco más cercano, compra el periódico, y se lo trae! uno de los amigos, que no se lo acaba de creer, decide hacer la prueba. Le pone un billete entre los dientes al animal, y este se incorpora de golpe, sale de casa y se aleja a toda velocidad. Pasa media hora, y el amigo empieza a soltar indirectas sobre el considerable retraso del perro. -¿Pero cuánto dinero le has dado? -pregunta intrigado el dueño del animal. -Diez euros -responde el otro, que no se esperaba aquella pregunta. -¡Ah, pues entonces ya está todo claro! -concluye el amo con una sonrisa de satisfacción-. ¡Cuando le das más dinero de la cuenta, después de pasar por el quiosco se va al cine!
Dos locos se encuentran en el jardín del hospital psiquiátrico; uno de ellos le enseña el puño cerrado al otro y le dice: -¿A que no adivinas qué tengo en la mano? -Humm... ¡un elefante! El del puño cerrado pone cara de fastidio y replica: -Sí, claro, pero... ¿de qué color es?
Dos locos van en un coche, y cuando toman una bajada muy pronunciada el vehículo se queda sin frenos. -¡Se me han roto los frenos! ¡Vamos a matarnos! -¡No te preocupes -dice el otro-, ahí abajo hay un stop!