-Me gusta cuando las cosas acaban bien. -Pero doctor, ¡si el paciente ha muerto! -Pero mira mi bata, ni una mancha...
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-Me gusta cuando las cosas acaban bien. -Pero doctor, ¡si el paciente ha muerto! -Pero mira mi bata, ni una mancha...
Entra en la farmacia. -Hola, por favor, ¿tiene algún medicamento para el cansancio? -Bueno, mire, tal vez estas pastillas. -Emm vale, ¿me puede poner una en la boca?
Un señor entra en una farmacia y le dice a la dependienta: -Me duele la barriga; ¿qué podría tomarme? -Creo que lo que mejor le irá son las famosas pastillas del doctor Chorlito -le aconseja la farmacéutica. -¡Ah, no, eso sí que no! ¡Deme lo que sea, cualquier cosa, todo menos esa porquería! -¿Por qué dice eso? -¡Porque el doctor Chorlito soy yo!
¡Doctor, este año por Pascua no hemos conseguido ni un solo huevo de chocolate de mi gallina! -Pero hombre, ¿cómo quiere que le dé huevos de chocolate? ¡Eso es imposible! -¡Pues por Navidad nos hizo unos turrones buenísimos!
Un señor va a la consulta de un psiquiatra, y le dice: -¡Doctor, doctor, doctoooor! ¡Hablo mientras duermo! -¡Bah, no se preocupe, no es grave! -le responde el médico. -Sí que es grave -exclama el paciente-: ¡a mis compañeros de oficina les molesta muchísimo!
Un dentista llega a casa y a la hora de la cena le dice a su esposa: -El negocio va fatal... -¿Ah, sí? ¿Y qué piensas hacer? -He decidido buscarme un socio. -¿Otro dentista? -No... ¡un fabricarte de turrones!
Un señor acompaña a su abuelo al hospital porque han de operarle una pierna. Espera fuera del quirófano hasta que por fin aparece el médico, y le pregunta: -Doctor, ¿cómo ha ido la operación? El médico se pone pálido y balbucea: -Glups... ¿Operación? Pero ¿no era una autopsia?
Un paciente acude al psiquiatra. Tras examinarlo, el médico concluye: -Hummm, ¡usted padece manía persecutoria! Pero el paciente le replica, muy alterado: -Eso no es cierto, doctor, ¡en realidad dice eso porque es usted quien me tiene manía a mi!
Un pobre hombre acude al ambulatorio y le pide consejo al médico: -Verá, doctor, vivimos en un piso pequeño mis tres hermanas y yo. Una tiene cuatro perros, la otra siete gatos, y la tercera está criando ocho conejos... Como puede imaginarse, la casa apesta de lo lindo. ¿Usted qué haría? El médico medita su respuesta y por fin dice: ¿Ha probado a abrir las ventanas de par en par? Así circularía el aire... El hombre le replica, horrorizado: -Sí, hombre, ¡¿y qué más?! ¿No ve que entonces se escaparían mis cincuenta palomas?
Un señor telefonea al médico: -¡Doctor, mi esposa está convencida de que es un avión! -¡Caramba -exclama el médico-, pues tráigala a la consulta cuanto antes! -¡Doctor, no sé cuándo podrá venir. Ahora mismo está en vuelo... ¡además, en el aeropuerto hay mucha niebla y a lo mejor la hacen desviar hacia otra ciudad!