-
Va un abogado a un cajero a retirar dinero, un sitio dotado con última tecnología en reconocimiento y con una seguridad superior. Introduce la tarjeta y suena una sirena al tiempo que el altavoz grita: Ladrón, ladrón, ladrón... De inmediato el abogado la retira, respira aliviado y mete otra tarjeta mientras dice: Vaya, me confundí con mi tarjeta profesional.
-
El investigador fue junto al dr. y le preguntó: -¿Tenía pulso? -No -¿verificó la presión sanguínea? -No -Entonces, ¿es posible que estuviera vivo cuando empezó la autopsia? -No creo. -¿Cómo está tan seguro? -Porque tenía su cerebro en un tarro. -No obstante podría estar vivo aún, ¿no? -Hombre, podría estar ejerciendo de abogado en alguna parte, pero no creo.
-
El abogado de divorcios a uno de sus clientes: -Referente a su caso tengo una noticia buena y otra mala, ¿cuál quiere primero? -La buena, mísmamente. -Pues sepa que su mujer ya no va a pedir la repartición de bienes tras la herencia que a usted le toque recibir. -Anda, que bueno, ¿y la mala? -Dice que se va a casar con su padre.
-
En una convención de científicos, un investigador señala a otro: -¿Sabías que hemos cambiado a las ratas por abogados? -No, no lo sabía. ¿Y eso por qué? -Por tres razones: Porque descubrimos que los abogados eran de largo los más abundantes. Porque nuestros asistentes no se encariñan tanto con ellos, y tercero porque los abogados hacen cosas que una rata no hará nunca.
-
El juez al acusado: -Entonces, ¿insiste en que no quiere a un abogado? -No, pienso decir la verdad.
-
Eran dos ladrones que estaban charlando acerca de la faena: -¿Sacaste algo en tu último robo? -No, el tipo que vivía en la casa era un abogado. -Vaya suerte amigo, ¿perdiste algo?
-
-¿Cuándo un abogado dice mentiras? -Cuando abre los labios
-
Marquitos le dice a su compañera de clase: -He entrado la hoja del examen en blanco. -¡Vaya! -dice la niña-. Yo también. ¡Ahora la señorita se pensará que hemos copiado!
-
Un padre pasea con su hijo por la playa al anochecer. De pronto ven una estrella fugaz. -¡Espero que hayas tenido tiempo de pedir un deseo! -le dice el padre al hijo. -Sí, y yo espero que se cumpla, porque si no, sacaré un cero en geografía. -¿Ah, sí? ¿Y qué deseo has pedido? -¡Que Londres se convierta en la capital de Italia antes de que la profesora corrija los exámenes!
-
Un niño llega a casa con las notas de fin de curso. -¡Papá, papá, te traigo buenas noticias! ¿Recuerdas que me prometiste cincuenta euros si aprobaba el curso? El padre asiente, emocionado: -¡Pues ya puedes estar contento, porque vas a ahorrarte un montón de dinero!