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Un señor que tenía un ojo de vidrio se lo traga de manera accidental y es llevado enseguida al gastroenterólogo. Al ser examinado a través del recto el doctor exclama:
¡Tengo 40 años viendo tripas y esta es la primera vez que una tripa se me queda viendo a mí!
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Una mujer va al psicólogo:
Doctor, tengo complejo de fea.
¿Complejo solamente...?
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Entre un médico y un abogado:
—Ustedes los abogados si son muy ladrones... Toman a un cliente, y sólo lo sueltan cuando lo dejan en la ruina...
—Pero nosotros, al menos... ¡los dejamos vivos!
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Paciente: Doctor, en cuanto me duermo, empiezo a roncar.
Médico: ¿Son fuertes sus ronquidos?
Paciente: ¡Sí!, Mucho.
Médico: ¿Y le molestan a su esposa?
Paciente: No estoy casado.
Médico: ¿Así que duerme sólo? Entonces no creo que eso sea un problema.
Paciente: ¿Qué no es un problema? ¡Me han despedido de cinco empleos a causa de ello!
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Una señora se entera que su esposo había sufrido un accidente, va al hospital, se encuentra con el doctor y le dice:
Doctor, cómo se encuentra mi esposo.
Y el doctor le responde:
De la cintura para abajo está bien.
Y la señora se puso contenta y le vuelve a preguntar:
¿Y de la cintura para arriba?
No sabría decírselo, porque esa parte no la hemos traído.
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Llega un paciente muy preocupado con el doctor y le dice:
doctor hace dos semanas que no como, ni duermo, ¿Qué tengo?
El doctor le responde:
¡Hambre y sueño!
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En uno de los tantos hospitales en Atlantilandia se encuentran todos los doctores platicando en la sala de operaciones; cuando de pronto entra otro doctor con un hombre en una camilla gritando:
¡Emergencia, emergencia, hay que operar a este hombre de inmediato!
Sí, pero, ¿qué tiene?
¡Dinero!
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Un hombre va al psicólogo y le pregunta:
Doctor, doctor, ¿por qué cada vez que tomo café me duele el ojo derecho?
Y le contesta el doctor:
¡Saca la cuchara pues imbécil!
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Un viejito que esta donde el oculista le pregunta al doctor:
¿Está seguro doctor que con estos anteojos podré leer bien?
Y el doctor le contesta:
Sí señor, así es.
Y luego agrega el señor:
¡Que bueno, porque yo no sé leer!
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Doctor, doctor, no puedo pronunciar correctamente la palabra "sapato".
Bueno, no la pronuncia usted tan mal...
No, doctor, escuche atentamente: SA-PA-TO.
Un ligero seseo, no es para tanto...
No lo entiende usted doctor, escuche: Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, SAPATO.