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Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.
¿Me puede decir cómo se llama?
Pues, es que no me acuerdo.
A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?
- No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.
San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano.
Entonces Jesús acude a hablar con él.
Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo?
El anciano asiente.
¿En qué trabajabas?
Creo que era carpintero.
¿Estabas casado?
Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.
¿Tenías hijos?
Sí, uno, pero era muy independiente.
Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano.
¡Papá, soy yo tu hijo!
Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.
¡Pinocho!
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El hijo, en el ejército, llama a la madre.
- Mamá, en la compañía me han dado un puesto de trompeta.
+ Hijo, pórtate bien con los soldados. Recuerda cuando tú eras uno de ellos.
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- Salgo a por tabaco.
- Ha refrescado, ponte una chaqueta.
- La llevo en la maleta.
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- Cariño, he vuelto.
- Te fuiste hace 20 años a por tabaco y ahora vuelves?
- ¡¡¡ Cöño, el tabaco!!!
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¿El perro de Ia entrada es suyo?
- Sí.
- Lo siento, pero mi perro chihuahua ha matado a su gran danés.
- ¡Imposible! ¡Ja, ja, ja! ¿Usted ha visto el tamaño de mi perro?
- Precisamente: mi chihuahua se ha quedado atascado en la garganta de su perro.
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- Doctor, cuando mi marido y yo hacemos el amor a veces me entran unos fríos tremendos y a veces unos calores insoportables...
- Cada cuánto hacen ustedes el amor?
- Dos veces al año: en verano y en invierno.
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- Paco, tengo la bici en el jardín y está lloviendo.
- ¿ Y qué?
- Métemela por favor.
- Si quieres follar dilo, pero lo de la bici ¿a qué viene?
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Estaba en un restaurante y mientras iba al baño, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al baño, observé cómo ocupaba uno de los dos cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el otro. De repente, oigo que me dicen:
¡Hola!
Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir:
¡Hola! ¿Me escuchas?
Yo, para no parecer mal educado, contesté:
¡Hola!
Y el tipo pregunta:
¿Cómo estás?
A lo que contesté:
Bien, gracias, un poco cansado.
Y el tipo dice:
¿Qué haces?
Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté:
¿Y qué voy a estar haciendo? Lo mismo que tú, ¡Cagando!
De inmediatamente oigo:
¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!
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Un hombre entra a un bar y le dice el camarero:
¿Qué va a ser, señor?
Bueno, pues quiero ser arquitecto.
No hombre, ¿que, qué quiere?
Bueno, una esposa guapa, tener dos niños, una buena casa, y un coche.
No me comprende, ¿que qué va a tomar?
Ah, perdona, ¿qué hay?
Nada, aquí limpiando el bar..
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Luego de comerse tres platos en un exquisito restaurante, el cliente llama al mozo:
Camarero, todavía me he quedado con hambre, ¿Qué me aconseja pedir?
¿Quiere un consejo sincero?
Pida la cuenta, ¡Y estoy seguro que se le pasará el apetito!