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Un médico a un paciente:
Bueno, se va a tomar en la mañana esta pastilla roja con un vaso de agua; luego al mediodía esta pastilla azul con un vaso de agua, luego en la tarde esta pastilla amarilla con un vaso de agua, y en la noche esta pastilla verde con un vaso de agua.
Pero doctor, ¿Qué tengo?
Que no toma suficiente agua.
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Estaba el paciente en su camilla y llega el doctor, y éste le dice:
¿Sabe qué? Dos cigarros al día, ni uno más, ¿está claro?
Y el paciente le contesta:
Sí doctor, está claro.
A la semana llega el doctor y le pregunta al paciente:
¿Cómo se siente?
Y el paciente responde:
Mal, me estoy ahogando, doctor.
Y el doctor le pregunta el por qué, a lo que el paciente contesta:
¡Es que yo nunca fumaba, y ahora me echo dos cigarros!
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Segunda opinión
Doctor a paciente: “Tu estas muy enfermo”
Paciente: “¿Puedo tener una segunda opinión”
Doctor: “Sí, tú eres muy feo también”
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Dos enfermeras comentan al ver pasar a un médico:
- ¡Qué bien que se viste el doctor Garcés!
- Sí, y qué rápido
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Llega un hombre a la consulta del doctor y le pregunta:
Y bien doctor, ¿cómo me encuentra?
El doctor lo examina y le dice:
Tiene el hígado destrozado, sus pulmones no sirven, artritis hasta el tuétano, y de paso taquicardia.
El hombre al escuchar todo eso sale muy triste del consultorio, y en eso va pasando una carroza fúnebre y el hombre le hace señas y le grita:
¡Taxi!
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El médico le dice a su paciente en tono muy enérgico:
Ya sabe señor, por los próximos meses nada de fumar, beber, nada de salir con mujeres todos los Sábados e ir a comer a esos restaurantes caros, nada de viajes ni de vacaciones.
¿Hasta que me recupere doctor?
¡No! ¡Hasta que me pague todo lo que me debe!
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El doctor dice al paciente:
-Señor, tiene usted cleptomanía galopante.
-¿Y me puede recetar algo?
-Si, cuando me devuelva el bolígrafo.
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Un parroquiano pasa por el consultorio de su médico de cabecera, y al verlo afuera meciéndose en una mecedora, le entabla conversación:
—Buenos días, doctor. ¿Y eso...?
—No. ¡Yo aquí matando el tiempo...!
—¿Y es que se le acabaron los pacientes...?
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Un psiquiatra estaba llevando a cabo una sesión de terapia de un grupo de cuatro jóvenes madres y sus hijos pequeños. Todas ustedes tienen obsesiones, observó.
Para la primera madre, María, dijo: Usted está obsesionado con la comida. Has nombrado a tu hija Candy.
Se volvió a la segunda madre, Ann: Su obsesión es con el dinero. Una vez más, se manifiesta en el nombre de su hijo, Penny.
Se volvió a la tercera mamá, Joyce: Su obsesión es el alcohol. Esto también se manifiesta en el nombre de su hijo, Brandy.
En este punto, la cuarta madre, Kathy, tranquilamente se levantó, tomó a su pequeño de la mano, y le susurró: Vamos, Dick, este tipo no tiene idea de
lo que está hablando. Vamos a recoger a Pedro y Willy de la escuela e ir a comprar pescado para el almuerzo
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Doctor, doctor, ¿Cómo sé si estoy perdiendo la memoria?
Eso ya se lo dije ayer.