-
En la sala donde los estudiantes de medicina hacen prácticas, llega un hombre con un ataque al corazón:
Mi corazón, mi corazón.
Tranquilo hombre, le dice el estudiante, que enseguida viene un médico y le atiende.
En eso llega uno de primero y pregunta:
¿Es éste el del corazón?
Sí doctor, sí.
Saca dos agujas y chass chass, se las clava en los ojos, a lo que el estudiante dice:
Pero oiga, que era el corazón lo que le dolía.
Ojos que no ven...
-
Una paciente le dice a su médico:
- Doctor, la pierna que me operó me quedó más corta!
Y el médico le responde:
- No se preocupe, le puedo hacer la misma operación en la otra pierna.
-
Llega una muchacha a la clínica del doctor, y el doctor le dice:
Desvístase por favor, para poder examinarla.
La muchacha rápidamente le contesta:
Yo no soy la enferma doctor, la enferma es mi mamá.
El doctor desanimado le dice:
En ese caso, señora saque la lengua para examinarla
-
A un doctor, se le murió un paciente. El paciente despierta y dice:
¡Gracias doctor por salvarme! ¡Siento que he vuelto a nacer!
Entonces el sujeto le responde:
De nada, pero yo no soy el doctor, soy San Pedro.
-
Llega un doctor y le pregunta a su enfermera:
Enfermera, ¿despertó ya el paciente de la recamara 311?
Y la enfermera le responde:
Sí doctor.
El doctor le dice a la enfermera:
¿Le platicó lo sucedido?
La enfermera responde:
No doctor, prefiero que lo haga usted.
Llega el doctor y le dice al paciente:
Disculpe, tengo que darle dos noticias, una buena y una mala.
Y el paciente le dice:
Deme la mala primero.
El doctor le dice:
Nos equivocamos y le amputamos la mano sana.
El paciente indignado le responde:
¿Qué? ¿Cuál es la buena noticia?
Y el doctor le responde:
Que la otra mano no se la vamos a tener que amputar, porque se le va a caer sola.
-
Doctor, doctor, el pelo se me está cayendo, ¿me puede dar algo para conservarlo?
Sí, claro, aquí tiene una caja de zapatos.
-
Va un hombre donde el médico a recoger unas pruebas y le dice el médico:
Tengo una mala noticia, usted tiene la enfermedad de Hillfinger.
A lo que responde el hombre:
¿La enfermedad de Hillfinger? ¿Pero eso, qué es doctor?
A lo que le dice el médico:
No lo sabemos, señor Hillfinger.
-
Lo siento señor, pero tiene usted la enfermedad de Smith.
- ¡Oh Dios mío, la enfermedad de Smith! ¿Y qué voy a hacer? ¡Oh Dios! ¿Me voy a morir? ¿Es grave esta enfermedad?.
- ¡Aún no lo sabemos, señor Smith!
-
Un hombre a un doctor:
Doctor, ¿Cómo empieza la gripe?
¿Hombre, no es lógico? ¡Pues con g!
-
El médico al paciente:
Bien, el tratamiento ha terminado. Supongo que ahora ya no creerá usted que tiene enemigos imaginarios.
Ya no, doctor. Desde que estoy en sus manos, todos mis enemigos son reales.