Tantos días en el mar dan para hablar mucho................ Aquí otra entrevista de Unai con un periodista del diario Noticias de Guipuzcoa.
"Cuando estás solo en el mar, cantar es una de las mejores formas de sacar la energía que llevas dentro"
Unai Basurko apenas cuenta con doce días de descanso en la localidad australiana de Fremantle. Llegó el pasado 2 de enero, mientras que el próximo día 14 comenzará la segunda etapa de las tres de las que se compone la 'Velux 5 Oceans'.
¿Qué sabor de boca le deja la primera etapa de la regata?
Ha sido larga y complicada. He tenido algún que otro problemilla, pero lo más importante es que he llegado a Australia, al otro lado del mundo, y que he completado la travesía.
¿Cuáles han sido esos contratiempos?
Principalmente dos, y además bastante serios. Uno lo he sufrido en el timón de babor y el otro en los pilotos automáticos. Como consecuencia de ellos, navegar me ha resultado complicado.
¿En qué sentido?
He tenido que ir a una velocidad menor de la que el barco es capaz de alcanzar; y he tenido que emprender rumbos que, en circunstancias normales, no habría tomado. Así, he navegado siempre por latitudes más al norte que las previstas. En resumen, me he visto obligado a adoptar una ruta más larga a un ritmo lento, lo que ha retrasado mi llegada a Australia.
Ésas son las consecuencias deportivas de los problemas del barco. ¿En qué han condicionado éstos su día a día a bordo del 'Pakea'?
Cuando sufres contratiempos en la embarcación siempre descansas peor. Además, todo es más complicado, porque navegas de un modo que no es el que te gusta, en el que no te manejas tan bien. Todo esto acaba repercutiendo en tu cabeza, aunque poco a poco te vas acostumbrando.
La primera semana de regata también fue complicada para usted...
Sí, fueron unos días muy malos, porque empezamos con un huracán en el Golfo de Bizkaia, pero todos los participantes tuvimos mala suerte. El parte meteorológico anunciaba vientos de 40 nudos y, sin embargo, éstos fueron de 80, un hecho que no suele ser muy frecuente en la zona. Una travesía Bilbao-Galicia que he hecho muchísimas veces y que habitualmente te lleva un día y medio se prolongó en exceso. Cuando habían pasado ocho días de la salida oficial, todavía seguía en Galicia, con los problemas de timón. Además, el hecho de estar en casa hizo que aquellos días fueran frustrantes para mí y para todo mi equipo.
Resulta algo entendible cuando todos sus contrincantes ya navegaban por el Océano Atlántico.
Así es. En esta etapa todos hemos recorrido medio mundo, pero la última vez que vi a uno de mis contrincantes fue a la altura de Castrourdiales, en Cantabria.
Se le habrá hecho extraño no ver en dos meses a los que eran sus rivales.
Lo que se me ha hecho raro es, al finalizar la travesía, ver los rostros de la gente y poder hablar cara a cara con ella. Hay que tener en cuenta que, desde que salí de Galicia, no llegué a avistar tierra hasta mi llegada a Fremantle. No vi nada. Ni Cabo Verde, ni Canarias... Nada. Es más, no avisté tierra ni el día que concluí la etapa, ya que llegué de noche.
¿Cómo es un día normal para un participante en la 'Velux 5 Oceans'?
Siempre dependes de la meteorología, pero, más o menos, todas las jornadas son parecidas. Lo cierto es que no paras en todo el día: cuando puedes, vas durmiendo en periodos de media hora y el resto del tiempo lo dedicas a navegar, estudiar el tiempo que puede llegar a hacer, cocinar, leer, arreglar cosas, escuchar música...
En el mar tendrá todo el tiempo del mudo para darle vueltas a la cabeza.
Sí. Pensar y meditar es algo muy bueno, porque en tierra no tienes mucho tiempo para hacerlo, aunque es cierto que cuando el mar está tranquilo comerte mucho el coco no ayuda demasiado.
La falta de interlocutores seguro que le fuerza a hablar solo en muchas ocasiones.
Más que a hablar solo, a hablarle al barco. Es cierto que tiendes a pensar mucho en voz alta, porque las conversaciones telefónicas con la familia o con los organizadores sólo se producen cada dos o tres días y son muy cortas y muy técnicas. Además de hablar solo también canto. Es una forma de sacar la energía que llevas dentro. Dependiendo de cómo se esté desarrollando la jornada o de cuál sea mi estado de ánimo, pongo una música u otra.
¿Qué tal la Nochevieja a bordo?
Fue una noche más. Estaba a punto de terminar la etapa y ya no me quedaba nada rico para comer. Además, hacía muy mal tiempo. Luego, al día siguiente, tuve muy buena mañana; el cielo estaba despejado y hacía bastante viento. Ése fue el regalo que, para mí, trajo consigo el año 2007.
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