El japonés Kojiro Shiraishi quiere dar su tercera vuelta al mundo en homenaje a su maestro, el marino Yukoh Tada, que se suicidó en una regata.
(Resumen de una entrevista a Koji antes de comenzar la Velux 5 Oceans).
Todos los marinos que compiten en esta regata tienen su historia. Pero, tal vez, la más singular tenga por protagonista al japonés Kojiro Shiraishi, un ingeniero en pesca comercial de 39 años que compite en recuerdo de Yukoh Tada, su maestro, que se suicidó hace cuatro años en Sydney cuando se enfrentaba a una nueva vuelta al mundo a vela.
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Yukoh Tada era un taxista de Tokio apasionado de la navegación en solitario que empeñó su nombre y su fortuna para timonear un velero. Puso tanto empeño que ganó la primera edición de la BOC Challenge, en 1982, en la categoría de 40 pies. Tada era todo un personaje: pintor, poeta, novelista, practicante del budismo zen... «Un genio como Picasso», resume Michiko Kanda, una japonesa que trató al taxista solitario. Jovial y extrovertido, el marino japonés era un tipo muy apreciado por los demás patrones. En las largas esperas entre etapa y etapa, Yukoh Tada amenizaba las veladas con conciertos de saxo e invitaba a sus rivales a probar en su camarote delicias japonesas cocinadas por él mismo. En 2002, cuando preparaba su participación en la regata Around Alone, decidió quitarse la vida. Apareció colgado en Sydney, en el domicilio de unos familiares.
Era la segunda vez que lo intentaba. Había empeñado nuevamente su fortuna y su honor para construir un barco, el "Koden VIII", pero el velero no andaba bien. Empleó 50 días para llegar a Sydney desde Ciudad del Cabo, el doble de tiempo que sus competidores. Depresivo y nervioso, incapaz de afrontar el fracaso, acabó con su vida. Así es el sentido del honor japonés.
Hoy, Kojiro Shiraishi ha prometido dar la vuelta al mundo que no pudo completar su maestro, para quien trabajó y que le insufló el placer de la navegación en solitario. De hecho, Kojiro se convirtió en 1994 en la persona más joven en dar la vuelta al mundo en solitario sin escalas. «Yukoh Tada era un hombre muy riguroso y generoso, un gran personaje que me abrió las puertas de este mundo de la navegación oceánica. Su espíritu me va a acompañar en este viaje. Era como mi padre», resume Koji. Su barco se llama precisamente 'Espíritu de Yukoh'. Tada está con él.
El arte de la katana.:lightsabre: :lightsabre:
Japón es un país con mucha relación con el mar, pero hay poca afición a la vela y muy pocos navegantes. ¿Cómo ha llegado a un mundo dominado por anglosajones y franceses?
Ha sido muy difícil. Esto está muy lejos... Pero siempre he querido navegar. Desde que era un niño y leí la historia de Simbad el marino. Yo era el único chaval de Kamakura, mi pueblo, que quería dar la vuelta al mundo. Aún hoy mis compatriotas consideran extraño lo que hago.
Pero su país es un archipiélago, rodeado de mar...
Pero ese mismo mar ha sido un muro, una frontera que nos mantuvo aislados de todo durante siglos por deseo de los emperadores. No aceptábamos extranjeros. Es difícil. Nuestra cultura es muy particular.
Tiene dos vueltas al mundo a las espaldas. ¿Compensa?
Si te gusta, claro que sí. Ha sido mi sueño desde niño. Si eres capaz de superar las dificultades, creces, ganas confianza en ti mismo y llegas a encontrar placer en navegar en condiciones muy duras.
Kojiro Shiraishi abre su barco al visitante. Le patrocina una cadena de noticias nipona (News), una compañía de seguridad (Teikei) y una empresa de electrónica naval (Koden). Lo primero que llama la atención en su camarote son las cortinillas que tapan los tragaluces: tienen forma de árbol infantil, posiblemente cerezos, el árbol sagrado de los sintoístas.
Sobre la mesa de cartas, encima de la electrónica, asoma un pequeño templo de madera, con un lienzo blanco en su interior atravesado por un trazo rojo. Koji practica Iai-do, el arte de desenfundar la katana, y ese pañuelo simbolizaría la tela donde los samuráis limpian la espada tras usarla.
Todo está bien arranchado. Sorprenden los múltiples saquitos de arroz, que serán la base de su alimentación, y los envases de plástico (contenidos en bolsas elásticas) con preparaciones japonesas a base de pasta. Koji ronda el 1,90 y es un tipo macizo. Ha estudiado Ciencias del Mar y está preocupado por la contaminación de los océanos. «He visto muchos plásticos, mucha suciedad en la mar. Ahora parece que hay más interés por respetar el medio ambiente que por producir a toda costa, como han hecho hasta ahora todos los países. Estas regatas están bien para que los patrones llamemos la atención del mundo sobre el deterioro de los océanos», reflexiona Shiraishi a bordo del 'Spirit of Yukoh'.
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