La madre de Pepito le dice: -Pepito, ve a comprar pegamento. -No me da la gana. -Pepito, ¡Ve a comprar pegamento! -No me da la gana. -¡Ah que te pego! -¿Cómo me vas a pegar, si no tienes pegamento?
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La madre de Pepito le dice: -Pepito, ve a comprar pegamento. -No me da la gana. -Pepito, ¡Ve a comprar pegamento! -No me da la gana. -¡Ah que te pego! -¿Cómo me vas a pegar, si no tienes pegamento?
La profesora plantea un problema a los alumnos y alumnas: -Atención, niños: hay doce ovejas en un prado. Seis saltan la cerca para ir a otro prado. ¿Cuántas quedan? Pepito levanta la mano, y antes de que la profesora pueda decir nada, exclama: -¡Esta me la sé! ¡Ninguna! -¡Pepito! -le replica la profesora en tono reprobatorio-. ¡Eres un negado para las matemáticas! -No, señora profesora -se defiende Pepito-. Lo que pasa es que usted no sabe cómo son las ovejas: ¡donde va una, van todas!
En clase, el profesor le pregunta a una niña. -María, a ver si sabes decirme una palabra que lleve muchas oes. -¡Horroroso! -¡Muy bien, María! ¿Y tú, Pepito, sabes alguna que tenga más? -Sí: ¡Goooooool!
-Mamá, mamá, si te dijera que me han puesto un diez en los deberes, ¿qué me darías? -¡Una tarta, Pepito! -¡¡¡Estupendo, mamá, entonces dame media tarta, porque me han puesto un cinco!!!
Pepito le dice a su padre: -¡Papá, papá, ha bajado el termómetro! -¿Ah sí? ¿Cuánto ha bajado? -Unos diez metros... ¡se me ha caído por el balcón!
Este es el programa de aseo de Pepito: Lunes: me lavo el pelo... Martes: me lavo la cara... Miércoles: me lavo los dientes... Jueves: me lavo las orejas... Viernes: me lavo las manos... Sábado: me lavo los pies... Domingo:... ¡cambio el agua!
La profesora le pregunta a Pepito: -Pepito, voy a hacerte una pregunta muy difícil, a ver si la sabes. ¿Para ti quiénes son más inteligentes, los animales o los seres humanos? -Los animales, señorita. -¿Estás seguro, Pepito? -¡Pues claro! Cuando yo le hablo a mi perro él me entiende, y en cambio cuando me ladra, yo no lo entiendo a él.
La profesora le pregunta a Pepito: -Pepito, a ver si sabes la respuesta: ¿con cuántos ceros escribirías un millón? -Con seis ceros, señorita -responde Pepito. -Muy bien, Pepito -lo felicita la profesora- ¿Y con cuántos escribirías medio millón? -¡Muy fácil, con tres!
Pepito presume ante Juanito: -¿Sabías que a los nueve meses yo ya caminaba? ¡Soy muy inteligente! -Ah, ¿y eso le llamas ser inteligente? -le responde Juanito-. ¡Yo, a los tres años, todavía hacía que me llevaran en brazos!
Marina la listilla de clase fue a la tienda el otro día por encargo de su mamá: -Buenas tardes, ¿me da sal? -Uy, pues tiene que ser fina. -Bien, me gustaría si puede hacer el favor de venderme usted un poquito de cloruro sódico.
Un niño está cavando un gran agujero en el jardín de su casa. El vecino lo ve y le pregunta: -¿Qué estás haciendo, guapo? -Estoy cavando una tumba para enterrar a mi pececito, que se murió ayer. -Pero ¿por qué excavas un agujero tan grande para un pez tan chiquitín? -¡Es que resulta que mi pececito está dentro del canalla de tu gato!
Una niña le pregunta a su madre: -Mamá, ¿cómo conociste a papá? -Puse un anuncio en una revista. -¿Ah, sí? ¿Y cuánto te costó el anuncio? -Diez euros. -¡Claro, por ese precio tampoco podías aspirar a gran cosa!
Le pregunta la mamá a su hijo: -A ver, ¿le has cambiado ya el agua a tu pececito? Y responde el hijo: -No hace falta, mamá, todavía no ha terminado de bebérsela...
En el mercado, un niño pide una docena de plátanos. -¿Tanto te gustan los plátanos, guapo? -le pregunta la frutera. -La verdad es que no demasiado -responde el niño. -Y entonces ¿por qué los compras? -¡Verá, mis padres me han regalado un botiquín de primeros auxilios, y para poder estrenarlo se me ha ocurrido tirar al suelo todas estas pieles de plátano y esperar a que alguien se caiga!
El niño no sabía que hacer ni en quién confiar hasta que finalmente fue a hablar con la abuela: -Abuela, ¿tienes buena dentadura? -No, hijo mío, por desgracia no. -¡Perfecto, entonces puedes guardarme los caramelos!
¿Qué es la fluta? ¡Lo que clece en los álboles! ¿Cómo se sube una escalera de caracol? ¡Muuuuy lentamente y dejando un poco de baba en cada escalón!
Una noche de verano, un niño le dice a su padre: -¡Papá, papá, los mosquitos me quieren picar! Y el padre le responde: -¡Pues apaga la luz! Al cabo de un rato, entra una luciérnaga por la ventana, el niño se levanta asustado y corre a decirle a su padre: -¡Papá, papá, como apagué la luz, ahora los mosquitos me atacan con linternas!
Caperucita Roja va a visitar a su abuelita, sin saber que el lobo ya ha dado buena cuenta de ella... -Abuelita, qué ojos tan grandes tienes... -Es para verte mejor. Caperucita mira a su abuelita de nuevo y le dice: -Abuelita, qué orejas tan grandes tienes... -Es para escucharte mejor. Caperucita vuelve a insistir: -Abuelita, qué nariz tan grande tienes... -Es para olerte mejor. Y una vez más, Caperucita vuelve a la carga: -Abuelita, qué boca tan grande tienes... Al final, el lobo, harto de tanta pregunta exclama: -A ver, niña, ¿tú a qué has venido, a visitarme o a criticarme?
En clase de lengua, la profesora le dice a Marcos: -Marcos, construye una frase simple... -El perro ladra junto a la casa. -¿Podrías simplificarla un poco más? -¡Guau! ¡Guau!
Por la mañana, en clase, la profesora pregunta a un alumno: -A ver, Jorge, dime: si te doy dos conejitos, después añado dos conejitos más, y añado dos más, ¿cuántos conejitos te he dado en total? -¿Es a mí? Siete -contesta Jorge. -No -dice la profesora-. Piénsalo bien: si tienes dos conejitos, después añades dos conejitos más, y a continuación añades dos más, ¿cuántos conejitos suman? -¿Es a mí? Sientes. -Jorge, me vas a hacer perder la paciencia. Volvamos a intentarlo. Tienes dos conejitos, añades dos conejitos más, y vuelves a añadir dos más... ¿cuántos conejitos tienes? Jorge, que ya está más harto que la profesora, exclama: -¡A ver si nos entendemos, los seis conejitos que usted me ha dado, más el conejito que tengo en casa, suman un total de siete!
Un niño llega a casa muy contento y le dice a su padre: -¡Papá, hoy he jugado un partidazo: he metido tres goles! -¿Ah, sí? ¡Qué bien! ¿Y cómo habéis quedado? -Hemos perdido 2 a 1...
Caperucita Roja camina por el bosque y por fin llega a casa de su abuelita. Entra y se encuentra a la Bella Durmiente en la cama de la abuela. -¿Y tú que haces aquí? -le pregunta sorprendida Caperucita. -¡Ay madre! ¿Tú eres Caperucita Roja? -¡Por supuesto que sí! -¡Entonces debo de haberme equivocado de cuento!
Papá, papá, ¿los marcianos son buenos o malos? -¿Por qué lo preguntas, hijito? -Porque acaban de entrar en casa de esa vecina nuestra tan pesada, la señora Filomena, y se la han llevado en su nave espacial. -¡En ese caso no cabe la menor duda: los marcianos son buenos!
En mayo, un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -¡Doctor, doctor, doctooor! ¡Mi esposa me tiene muy preocupado! ¡Lleva meses convencida de que es una gallina! El psicólogo sacude la cabeza y lo reprende: -¿Y se puede saber por qué ha tardado tanto en venir? -Tiene razón, tendría que haberle pedido ayuda antes, ¡pero es que quise aprovechar para tener huevos de Pascua!
Un hombre acude a la consulta de un psicólogo. -Doctor, tengo un problema grave: ¡estoy convencido de que soy dos personas! -¿Podría repetírmelo, por favor? ¡Y dejen de hablar los dos a la vez!
Un señor mayor está muy preocupado y va al médico: -¡Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra! -A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso. -¿Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza: -Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico: -¿Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?
Un hombre le explica a un psicólogo: -Doctor, estoy muy preocupado. ¡Preocupadísimo! Siempre sueño lo mismo, que me hallo ante una puerta con un cartel. ¡Empujo, empujo y empujo... pero nada, no hay manera, la puerta no se abre! El psicólogo le pregunta: -¿Y qué pone el cartel? -¡Tire hacia usted!
Un señor muestra su perro a unos amigos. -Es un animal inteligentísimo -dice con orgullo. Veréis, si alguien le da dinero, ¡corre al quiosco más cercano, compra el periódico, y se lo trae! uno de los amigos, que no se lo acaba de creer, decide hacer la prueba. Le pone un billete entre los dientes al animal, y este se incorpora de golpe, sale de casa y se aleja a toda velocidad. Pasa media hora, y el amigo empieza a soltar indirectas sobre el considerable retraso del perro. -¿Pero cuánto dinero le has dado? -pregunta intrigado el dueño del animal. -Diez euros -responde el otro, que no se esperaba aquella pregunta. -¡Ah, pues entonces ya está todo claro! -concluye el amo con una sonrisa de satisfacción-. ¡Cuando le das más dinero de la cuenta, después de pasar por el quiosco se va al cine!
Dos locos se encuentran en el jardín del hospital psiquiátrico; uno de ellos le enseña el puño cerrado al otro y le dice: -¿A que no adivinas qué tengo en la mano? -Humm... ¡un elefante! El del puño cerrado pone cara de fastidio y replica: -Sí, claro, pero... ¿de qué color es?
Dos locos van en un coche, y cuando toman una bajada muy pronunciada el vehículo se queda sin frenos. -¡Se me han roto los frenos! ¡Vamos a matarnos! -¡No te preocupes -dice el otro-, ahí abajo hay un stop!
-Miguelín, ¿dónde está tu hermano? -Lo he metido en la nevera. -Pero ¿no ves que ahí cogerá frío? -¡No te preocupes, he cerrado bien la puerta para que no tenga corriente!
Después de que el dietista le haya impuesto una dieta, un loco salta por encima de un plato de macarrones. El dietista, al enterarse, le pregunta: -Pero ¿qué hace? Y el loco le responde: -Lo que usted me dijo, que me saltara un plato, ¿no?
Un hombre va de visita a un manicomio, y el director le explica: -En el primer piso están los que sufren una locura leve, en el segundo, los que están un poco peor, en el tercero, los que llevan años fatal... y así hasta el piso diecinueve, donde están los locos más peligrosos. -¿Y arriba, en el piso número veinte? -¡Ah, ahí está mi despacho!
Un inspector visita un manicomio y le llama la atención un loco que está imitando una moto: -¡BRRRRROMMM! El inspector llama al director del manicomio y le dice: -Haga el favor de decirle a ese paciente que se calle. -¿Por qué? -pregunta el director-, ¿le molesta el ruido que hace? -¡¡¡No, es el humo lo que me molesta!!!
Un loco va al médico y le dice: -Verá usted, estoy fuerte como un toro, nado como un pez, tengo un hambre de caballo y salto como una gacela; ¿qué me aconseja? -¡Que vaya a ver a un veterinario!
Un loco está dando vueltas a un árbol, perseguido por un perro que quiere morderle. Llega un médico y le dice al loco: -¡Cuidado, que el perro te morderá! -¡No se preocupe! -responde el loco-. ¡le llevo dos vueltas de ventaja!
Dos locos se encuentran y uno se fija en los zapatos que lleva el otro. -¡Qué zapatos más raros llevas, uno es negro y el otro amarillo! -¡Sí, y lo más bueno es que en casa tango otro par igual!
Un loco se ha pasado un año en el manicomio porque se creía que era un grano de trigo. Al final se cura y le dan el alta. Cuando llega a su casa ve una gallina y se echa a temblar. -¿Y ahora qué te pasa? -le dice su mujer-. ¡Si ya sabes que no era un grano de trigo! -Yo sí que lo sé. Pero ¿lo sabe la gallina?
Esto es una anciana que va al médico, y este le dice:
- Me temo que hay que hacerle unas placas.
- ¿De tórax? Ya las hice la semana pasada...
- No, de mármol.
ba la manifestación blanca a tope gritando: ¡Qué queremos! -¡La cura para el alzheimer! Lo repetían una y otra vez. -¿Cuándo la queremos? -¡La cura para el alzheimer!
-Me gusta cuando las cosas acaban bien. -Pero doctor, ¡si el paciente ha muerto! -Pero mira mi bata, ni una mancha...
Entra en la farmacia. -Hola, por favor, ¿tiene algún medicamento para el cansancio? -Bueno, mire, tal vez estas pastillas. -Emm vale, ¿me puede poner una en la boca?
Un señor entra en una farmacia y le dice a la dependienta: -Me duele la barriga; ¿qué podría tomarme? -Creo que lo que mejor le irá son las famosas pastillas del doctor Chorlito -le aconseja la farmacéutica. -¡Ah, no, eso sí que no! ¡Deme lo que sea, cualquier cosa, todo menos esa porquería! -¿Por qué dice eso? -¡Porque el doctor Chorlito soy yo!
¡Doctor, este año por Pascua no hemos conseguido ni un solo huevo de chocolate de mi gallina! -Pero hombre, ¿cómo quiere que le dé huevos de chocolate? ¡Eso es imposible! -¡Pues por Navidad nos hizo unos turrones buenísimos!
Un señor va a la consulta de un psiquiatra, y le dice: -¡Doctor, doctor, doctoooor! ¡Hablo mientras duermo! -¡Bah, no se preocupe, no es grave! -le responde el médico. -Sí que es grave -exclama el paciente-: ¡a mis compañeros de oficina les molesta muchísimo!
Un dentista llega a casa y a la hora de la cena le dice a su esposa: -El negocio va fatal... -¿Ah, sí? ¿Y qué piensas hacer? -He decidido buscarme un socio. -¿Otro dentista? -No... ¡un fabricarte de turrones!
Un señor acompaña a su abuelo al hospital porque han de operarle una pierna. Espera fuera del quirófano hasta que por fin aparece el médico, y le pregunta: -Doctor, ¿cómo ha ido la operación? El médico se pone pálido y balbucea: -Glups... ¿Operación? Pero ¿no era una autopsia?
Un paciente acude al psiquiatra. Tras examinarlo, el médico concluye: -Hummm, ¡usted padece manía persecutoria! Pero el paciente le replica, muy alterado: -Eso no es cierto, doctor, ¡en realidad dice eso porque es usted quien me tiene manía a mi!
Un pobre hombre acude al ambulatorio y le pide consejo al médico: -Verá, doctor, vivimos en un piso pequeño mis tres hermanas y yo. Una tiene cuatro perros, la otra siete gatos, y la tercera está criando ocho conejos... Como puede imaginarse, la casa apesta de lo lindo. ¿Usted qué haría? El médico medita su respuesta y por fin dice: ¿Ha probado a abrir las ventanas de par en par? Así circularía el aire... El hombre le replica, horrorizado: -Sí, hombre, ¡¿y qué más?! ¿No ve que entonces se escaparían mis cincuenta palomas?
Un señor telefonea al médico: -¡Doctor, mi esposa está convencida de que es un avión! -¡Caramba -exclama el médico-, pues tráigala a la consulta cuanto antes! -¡Doctor, no sé cuándo podrá venir. Ahora mismo está en vuelo... ¡además, en el aeropuerto hay mucha niebla y a lo mejor la hacen desviar hacia otra ciudad!