sorpresas en la entrega de premios de esta última etapa
.............vaya lujo poder escribir un post con el style normal, y no el style de saturación.............
En la gala, además de la presentación de los tres primeros puestos de la etapa, se entregaron otros tres premios adicionales.
Por primera vez, y como algo excepcional, uno de los premios fue otorgado a dos personas que apenas han estado a bordo de estos barcos. El premio de comunicación, que generalmente recae en algún miembro de la tripulación por sus impresionantes fotos o sus emails, fue a parar en esta ocasión a otras manos.
El equipo de comunicación del Movistar ha trabajado sin descanso para animar y promover a los medios de comunicación con el fin de mantener su campaña en primer plano. A pesar de permanecer siempre en la sombra, su trabajo ha tenido una gran cobertura tanto a nivel televisivo, ya desde la primera regata costera en Sanxenxo y en la de Río de Janeiro _ y con 670 apariciones del equipo en diversos programas en TV _ como en prensa, con más de 5.800 artículos publicados. La suma ya llega a los 21.8 millones de euros, hasta ahora.
“Un trabajo fantástico y de un valor incalculable para este deporte”, declaraba Gary Jobson, cuando los llamaba al escenario para recoger un cheque de 1.000 dólares.
El premio Wallenius Wilhelmsen Logistics Ocean Watch a la conservación ambiental, presentado por el vicepresidente de Wallenius Wilhelmsen, John Felitto, recaía en el patrón del ABN AMRO ONE, Mike Sanderson.
Andy Meiklejohn de Brasil 1 se hacía con la codiciada equipación Musto que le era entregada por su patrón, Torben Grael, por su valentía al subirse al palo para solucionar unos problemas en la mayor durante una feroz tormenta.
Durante el resto de la ceremonia no hubo sorpresas. Piratas del Caribe y el Movistar se subían al escenario para recoger sus trofeos Waterford por su tercer y segundo puesto, respectivamente. Tras ellos sonaba la ya familiar sintonía del ABN AMRO ONE mientras Mike Sanderson y su equipo subían al escenario para recoger una vez más el premio por su primera plaza en la quinta etapa de la regata.
La gala llegaba a su fin con la actuación del famoso cantante americano John Legend, invitado de excepción en esta ceremonia cargada de sorpresas.
© Volvo Ocean Race 2005-2006
Clasificación general despues de la regata costera que marca el comienzo de la Sexta etapa:
1.- ABN-AMRO ONE, 63.5 puntos
2.- MOVISTAR, 44 puntos
3.- PIRATAS DEL CARIBE , 41.5 puntos
4.- ABN-AMRO TWO, 41 puntos
5.- BRASIL 1, 37 puntos
6.- ERICSSON RACING TEAM, 30.5 puntos
7.- BRUNEL, 11.5 puntos
Un poco de historia de la Volvo Ocean race.............
"De la Withbread a la Volvo. 30 años de regatas". Historia de la regata que nació gracias a la marina británica y que en la presente edición cambió de nombre. Volvo es su patrocinador.
La Volvo Ocean Race tiene una historia muy larga, o muy corta según se mire. Y es que esta regata celebra su primera edición bajo este nombre, establecido por su patrocinador, la marca sueca de automóviles Volvo. Anteriormente esta prueba llevaba el nombre de Whitbread Round the World Race y se disputó por primera vez en 1973.
Un proyecto descabellado
La idea surgió de un grupo de regatistas que soñaban con poder realizar una vuelta al mundo en sus embarcaciones de competición. Una idea loca, por aquel entonces, ya que no se contaba con los medios técnicos que existen en la actualidad. Ni las embarcaciones eran las mismas. Todos los intentos pretéritos de realizar una regata alrededor del mundo habían acabado en fracaso. Los yates no resistían. Un buen ejemplo de ello fue la Golden Globe Race, una iniciativa del diario londinense "Sunday Times" en la cual participaron 8 embarcaciones. Fue un desastre. Sólo uno de los barcos sobrevivió a las tormentas del **** de Hornos.
Otro problema era la logística. Una regata de estas características requería una inversión faraónica, ya que los puertos donde se realizarían las escalas están repartidos por los cinco continentes. Además, el desgaste de la prueba exigía una asistencia técnica notable, además del mero avituallamiento. Así pues, el proyecto era poco o nada seductor para las empresas que tradicionalmente financiaban regatas.
Un patrocinador inesperado
Después de recibir muchos portazos en la cara, los organizadores encontraron un esponsor inesperado: la propia marina británica. Y es que la Navy estaba muy interesada en la navegación transoceánica y vio la celebración de esta regata como un perfecto banco de pruebas para sus nuevos proyectos. De este modo, la marina se ofreció a sufragar los gastos, incluso si no conseguían encontrar otro apoyo privado.
Pero esta ayuda llegó finalmente de una compañía de importación con una larga experiencia en el comercio naviero: la Whitbread PLC. Este gigante empresarial, con un prestigio centenario en el Reino Unido, dotó al proyecto de un barniz de respetabilidad además de darle su propio nombre.
La primera edición contó con la participación de 17 yates de varias clases, de los cuales llegaron a meta 14. A pesar de que hubo que lamentar la desaparición de 3 participantes, este experimento fue considerado un éxito. A pesar que a lo largo de su historia se repitieron las muertes, desapariciones y naufragios, eso no mermó el arrojo de los participantes ni la ilusión de los organizadores.
Una nueva clase de embarcación
A medida que mejoraron las capacidades técnicas de las embarcaciones, se hizo patente la necesidad de crear embarcaciones específicas para estas travesías. Pero no fue hasta 1993 que germinó la semilla de tantos años de experiencia: nacía una nueva clase de embarcación, el Whitbread 60 (hoy rebautizado Volvo Ocean 60), más seguro y rápido que sus antecesores. Ya en la pasada edición se estableció esta clase como la única que podía participar en la regata.
Marea amarilla en Baltimore
El “pirata” Paul Cayard y sus secuaces de la Perla Negra captaban la atención de 1.800 escolares en otro de sus “Días Pescanova”, esta vez celebrado en el Inner Harbour de Baltimore.
Paul y sus tripulantes se vieron sorprendidos al ver la multitud que les esperaba en tierra, cuando en realidad solamente vislumbraban una parte de los amotinados que se acercaban a verlos.
Para los escolares vestidos con chubasqueros, sombreros amarillos y con camisetas de rayas azules y blancas de Piratas Pescanova, esta actividad fue todo un acontecimiento, ya solo por el hecho de no asistir a clase y poder disfrutar de las pantomimas del “tío Paul”.
Al menos no fue en vano, aprendieron -y sobre todo disfrutaron- y regalaron los oídos de los tripulantes con sus risas. Hubo temas serios como la vida salvaje y geografía, pero también tiempo para la diversión, el strip-tease al revés de “Juggy” Clougher, -obligado a vestirse con toda su ropa (para probar que su impermeable era aprueba de agua tras el obligatorio “mira detrás de ti, cubo de agua”)- que hizo las delicias de todos e incluso uno de los miembros femeninos del Maryland se olvidaba por un momento de donde estaba.
Pero todos se mostraron especialmente entusiasmados con la actividad programada en torno a la comida liofilizada. Cientos de manos se ofrecían voluntarias para participar en el juego y en cuestión de minutos se generaba una gran fila para probar la comida. El veredicto pasaba desde “asqueroso” hasta algún “bueno”.
Cuando la atención comenzaba a decaer y el número de visitas al lavabo aumentaba considerablemente, el momento estelar del día llegaba con la proyección en primicia del trailer de la película Piratas del Caribe, el cofre del hombre muerto, que se estrena el 7 de Julio.
“Ha sido fantástico” -afirmaba sonriente Anjia Shaw de la Escuela Primaria de Harlem Park en West Baltimore - “La película me gusto mucho y también cuando los estudiantes probaron la comida del barco. He aprendido que la proa es la parte delantera del barco y la popa la trasera. El capitán Billy Bay nos lo decía en una canción. Creo que Piratas del Caribe debería ganar esta regata”.
© Volvo Ocean Race 2005-2006
Adios a Baltimore...............
Siguiendo el programa de despedida, ayer a las 11.45, hora local, la flota de la Volvo Ocean Race salía a las aguas de Inner Harbour de Baltimore, guiados por la goleta Pride of Harbour, antes de izar la mayor y dirigirse a Fort McHenry y Annapolis, a 35 millas al sur.
Tras tres semanas en Baltimore, la flota de la Volvo Ocean Race, daba su último adiós a la ciudad y a un nuevo modo de vida. El eclecticismo de Baltimore, la mezcla de culturas y de personalidades, el entretenimiento y el elevado nivel de vida dará paso a la tranquilidad de las avenidas de Annapolis.
Glenn Bourke, director general de la Volvo Ocean Race, declaraba, “Estar en Baltimore ha sido maravilloso. Hemos contado con unas infraestructuras excelentes y con un número de espectadores asombroso. El interés de los medios ha sido increíble y el tiempo inmejorable”. “Baltimore ha hecho un gran trabajo. No lo podrían haber hecho mejor y estaríamos encantados de volver aquí”.
Tras haber navegado ayer por la tarde por la Bahía de Chesapeake, la flota se reencontrabaá de nuevo en Annapolis a las 15.30, hora local. Los barcos desfilabán en el puerto detrás de los blancos Guarda Costas americanos de 41 pies. Aquí, tras navegar por los recién dragados canales del puerto, los barcos se dirigieron al muelle. Posteriormente, el domingo, se dará el pistoletazo de salida de la sexta etapa, 380 millas hacia New York.
© Volvo Ocean Race 2005-2006