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Una señora le dice a su esposo:
¡Oye mi amor, cómprame unos zapatos!
Y el señor le responde:
¿A cuánto los vendes?
A lo que la mujer contesta:
No seas payaso, cómpramelos porque los necesito mucho.
Y el señor contesta:
Si los necesitas tanto, ¿para qué me los vendes?
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Dos amigas comentan en la playa:
¡Mira tu marido está intentando impresionar a una joven!
¡Ja, ja, ja!
¿Oye tu marido intenta impresionar a otra mujer, y tú te ríes?
Sí, a ver cuánto aguanta sumiendo la panza.
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Una mujer se encuentra con otra después de algún tiempo y le pregunta:
Me asombra tu físico, ¿cuánto has adelgazado?
Le responde la otra: Me he quitado unos 80 kilos de grasa superflua.
Y la amiga le dice:
Tanto y ¿cómo lo has hecho?
Le responde de nuevo la otra:
Muy sencillo me he divorciado.
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Ésta es una mujer que sabiendo las tacañerías de su marido le dice casi suplicándole:
Mi amor, ¿cuándo me vas a comprar un vestido de noche?
El esposo con la intención mínima de gastar ni un centavo, le dice:
¡Cuántas veces te voy a decir que las tiendas no están abiertas de noche!
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Dos amigas:
- Tengo que tener mucho cuidado con quedar embarazada
- Pero si tu marido se ha hecho la vasectomia
- Por eso mismo
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Una vez le preguntaron a un grupo de hombres en un bar:
¿Saben ustedes dónde se llevará a cabo una convención de mujeres inteligentes?
A lo que un borracho les responde:
En el país de las maravillas.
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Eran tres cigüeñas que se preparaban para salir y entregar a las futuras madres su retoños. La primera preguntó:
¿A dónde van?
La segunda contestó:
A casa de la señora Pérez.
Tan linda la señora Pérez y lo que quiere a los niños. La tercera cigüeña se mantenía callada.
¿Y a dónde vas tú?
A casa de la señora Martínez, ella adora a los niños, ya tiene tres.
La tercera cigüeña seguía callada, por lo que las otras le preguntaron hacia dónde se dirigía.
A la casa de la señorita Gómez.
¿Pero cómo?, replicaron las otras, si la señorita Gómez es soltera y ni novio tiene.
¿Y qué le llevas?
Nada, pero le voy a dar un susto.
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Llega una joven donde un policía y le dice con tamaña cara:
Policía, policía, un hombre acaba de besarme aquí en la calle.
Cálmese, señorita y dígame, ¿Cómo era el sujeto ese?
Ay, no sé, no le vi la cara.
¡Vamos, señorita! ¿Cómo es posible que no le haya visto la cara al atrevido ese?
Ay señor policía, es que yo siempre que me besan cierro los ojos.
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En el cine, dos amigas hablan sin parar.
Una señora sentada se da la vuelta y se queja de que no puede oir nada.
¿Y usted que le importa lo que hablamos?
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Dos amigas se encuentran en una tienda de departamentos:
¡Juanita, que gusto verte, la última vez coincidimos en la boda de Rosita, hace como 15 años!
Sí, así fue.
¡Oye!, por poco y no te reconozco, que acabada estás.
Yo tampoco te reconocía, de no ser por tu vestido, no me hubiera acordado de ti.