¡Encontré un tipo formidable: tiene el encanto de Sinatra y el genio de Einstein!
¿Y cómo se llama?.
Frankenstein.
__________________
Versión para Imprimir
¡Encontré un tipo formidable: tiene el encanto de Sinatra y el genio de Einstein!
¿Y cómo se llama?.
Frankenstein.
__________________
Aquélla ama de casa tenía tan mal carácter que ninguna muchacha le duraba. La última que tuvo se marchó indignada no sin antes decirle a su patrona que se hallaba en la dulce espera:
Le deseo que nazca bien el varoncito.
¿Y cómo sabe que será niño?, pregunta sorprendida.
Porque a usted, no hay mujer que la aguante nueve meses.
Un hombre llega a una venta de tarjetas de San Valentín y pregunta al tendero:
¿Tiene tarjetas que digan para mi único y verdadero amor?
El tendero responde:
Sí tenemos.
Y el hombre responde:
Deme ocho, por favor.
Un chico vendiendo periódicos gritaba:
¡Extra, extra, 48 personas estafadas en un día!
Un señor que estaba cerca le dice:
Por favor, déjeme uno.
El chico le entrega el periódico al señor y sigue gritando:
¡Extra, extra, 49 personas estafadas en un día!
Un vendedor ambulante gritaba:
¡Bolitas adivinadoras, bolitas adivinadoras, bolitas adivinadoras a 5 dólares!
¿Qué es lo que hacen esas bolitas? Pregunta un señor.
Hacen que usted adivine, responde el vendedor.
Entonces, el señor le compra una de las bolitas adivinadoras y al masticarla le dice:
Pero, esto es pura tierra.
¡Otro que adivina!
Se encuentran dos amigos y dice uno:
No sé qué hacer con mi bisabuelo, se come las uñas todo el tiempo.
Al mío le pasa igual, y le quite la maña en un momento.
¿Cómo? ¿Le amarraste las manos?
No, le escondí los dientes.
En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a Lourdes para
gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda
un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían
también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo
chupamos el chocolate que los recubre!
Un anciano de 90 años llega al médico para su chequeo de rutina. El doctor le pregunta:
¿Cómo se siente?
¡Nunca estuve mejor!, mi novia tiene 18 años, ahora está embarazada y vamos a tener un hijo.
El doctor piensa por un momento y dice:
Permítame contarle una historia:
Un cazador que nunca se perdía la temporada de caza, salió un día tan apurado de su hogar, que se confundió tomando el paraguas en vez del rifle. Cuando llegó al bosque, se le apareció un gran oso, el cazador levantó el paraguas, le apuntó al oso y disparó. ¿A que no sabe qué pasó?
No sé, responde el anciano.
Pues el oso cayó muerto frente a él.
¡Imposible!, exclama el anciano, alguien más debe haber disparado.
¡Pues claro hombre, a ese punto quería llegar!
Cuando mi abuela tenía 60 años, el médico le recomendó que anduviera 5 Km.
diarios.
Ahora tiene 90, y no sabemos dónde está.
Estaba una viejita tratando de tocar el timbre de una casa, pero no alcanzaba. En esas llega un joven y le dice:
¿Le ayudo a tocar el timbre?.
Sí por favor.
El joven toca el timbre y le dice:
¿Y ahora?.
Y la viejita le contesta:
Ahora, ¡a correr!