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Eran 3 ancianos de 70 años, que se encontraron en un bar y se pusieron a hablar.
Hablaban de los hijos, de los estudios trabajos, etc...
-Uno dice: mi hijo es vendedor de bienes raíces y con eso le regaló una casa a un amigo.
Otro dice:
- Pues mi hijo es dueño de una concesionaria y le regaló un coche a un amigo.
Y el último dice...
- Pues mi hijo es gay, y tiene 2 novios, uno trabaja en vendedor de casa y le regaló una casa y el otro trabaja en una concesionaria y le regaló un coche.
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Un muchacho quiso entrar a la marina y le tomaron un examen:
¿Cuántas anclas tiene un barco?
Esteeee, mmmm, ¡Once!
¿Qué? ¿Cómo que once?
¡Claro! ¿No ve que siempre dicen: Eleven anclas?
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Un capitán le pregunta a un marino:
¿Sabe usted nadar?
Sí, señor.
¿Dónde aprendió?
El marinero se queda pensando y contesta:
¡En el agua, señor!
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Una vez un marinero fue donde su capitán muy asustado gritando:
¡Capitán, capitán, nos hundimos!
El capitán le contesta:
No chico, es que éste es un submarino.
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Los piratas de los siete mares:
Este era un barco pirata, de pronto, aparece una fragata inglesa. El segundo de abordo grita:
¡Capitán, capitán una fragata inglesa a babor!
Entonces el capitán gira instrucciones:
¡Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y gana la batalla el barco pirata. Al otro día, nuevamente grita el segundo de abordo:
¡Capitán, capitán una goleta española a estribo!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
¡Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja!
Pin, pun, pan, 20 trifulcas, golpes y porrazos y gana otra vez la batalla el barco pirata.
Dos días después, el segundo de abordo vuelve a gritar:
¡Capitán, capitán una fragata portuguesa hacia la proa!
Entonces el capitán gira de nuevo instrucciones:
Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi chaqueta roja.
Pin, pun, pan, trifulcas, golpes y porrazos y de nuevo gana la batalla el barco pirata.
Al día siguiente el segundo de abordo se acerca y le pregunta al capitán:
Capitán todos estamos impresionados por sus dotes dirigiéndonos en la batalla y lo bien que nos ha ido en la mar. Sin embargo, todos entendemos por qué hay que colocar la bandera pirata, bajar las velas y lo demás, pero discúlpeme, ¿Para qué pide que le traigamos su chaqueta roja?
A esto el capitán contesta:
Elemental señor Smith; si por infortunio soy herido en batalla, la tripulación no se desmoralizará porque no se darán cuenta que estoy herido; de este modo siempre ganaremos la batalla. El señor Smith contesta:
Ah, que interesante y bien pensado mi capitán.
Tres días después el segundo de abordo grita:
¡Capitán, capitán, dos fragatas portuguesas a babor, tres fragatas inglesas hacia la popa y cuatro goletas españolas hacia proa, entonces el capitán, se rasca la cabeza y gira las instrucciones:
¡Bajen las velas, coloquen la bandera pirata, todos a los cañones, sables en mano y tráiganme mi pantalón marrón!
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Un día en alta mar un tripulante le dice al capitán:
¡Capitán! ¡Capitán! ¡Se acercan 20 carabelas!
A lo que el capitán responde:
¡Una flota!
Y el tripulante le contesta:
¡No, todas flotan!
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¿De qué murió la mujer del capitán Garfio?
De una caricia.
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Un marinero viajaba con su capitán, y cuando ya estaban por llegar a su destino, el marinero insistió hablar con su capitán en el fondo del barco, el capitán al principio no quiso, pero el marinero insistió más y consiguió llevar a su capitán al fondo del barco, fue cuando el marinero le pidió permiso para que abandonará el barco antes de tiempo. El capitán molesto le dijo:
¿Y para decirme esto me llevaste al fondo del barco?
El marinero le dijo:
Lo que pasa es que me dijeron que usted es muy malo, pero que en el fondo es bueno.
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Este es un hombre que está en un barco y le pregunta a un marinero:
¿Dónde está el capitán?
Y el marinero le responde:
Por babor.
Y le dice el hombre:
Ah, usted perdone, por babor, ¿Dónde está el capitán?
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El capitán de un barco que se hunde grita desesperadamente:
¿Hay alguien a bordo que sepa rezar con devoción?
Sí, yo, responde un pasajero.
¡Perfecto, porque nos falta un chaleco salvavidas!