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Llega un paciente donde el dentista con molestia de una muela, es revisado de la misma y entonces le pregunta el paciente al dentista:
¿Voy a perder mi muela, doctor?
Y el dentista le contesta:
Eso no lo sé señor, yo se la voy a entregar en una bolsita, y si la pierde es problema suyo.
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Una mujer y su esposo tuvieron que interrumpir sus vacaciones para acudir al dentista.
Necesito una extracción, pero sin anestesia porque llevo mucha prisa, anunció la dama.
Extraiga la muela lo más rápido posible para que podamos irnos pronto.
Muy impresionado el dentista exclamó:
¡Qué valiente es usted, señora! ¿Cuál es la pieza?
La mujer se volvió a su marido y le dijo:
Muéstrale la muela, cariño.
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El dentista le dice al paciente:
¡Joder! Tiene usted la carie más grande que he visto en mi vida, la carie más grande que he visto en mi vida, la carie más grande que he visto en mi vida.
Bueno, bueno, no tiene por qué repetirlo tanto.
No lo he repetido, ¡Es el eco!
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Un señor va al dentista pues tenía los dientes muy amarillos. Llega donde el dentista y le dice:
Doctor, tengo los dientes amarillos, ¿Qué me recomienda?
El doctor responde, corbata marrón.
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El jefe, enfadado le dice a la secretaria:
- ¿Es que no oye el teléfono señorita? ¿Por qué no contesta?.
- ¿Para qué, si todas las llamadas son para usted?.
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El gerente estaba en su oficina y llega la secretaria y le dice:
Señor, tiene una cita.
¿Con quién? Pregunta el gerente.
Con el hombre invisible.
Dígale que no lo puedo ver.
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Estando yo en el quinto piso de un edificio, decidí tomar el ascensor para ir a la planta baja. Conmigo entraron dos secretarias y una de ellas preguntó:
¿Cuál botón aprieto?
A lo que la otra contestó:
Pues, el que dice pb, ¿No ves que vamos pa' bajo?
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Ring, ring, suena el teléfono a las cuatro de la mañana, al descolgar se oye una voz que pregunta:
Aló, aló, ¿La familia Silva?
Una voz dormilona contesta:
¡No tarado, la familia duerme!
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Habiendo marcado equivocadamente un número telefónico, al comunicarse por larga distancia, una señora pregunta en tono angustiado.
¿Ya llegó Julio allí?
Una voz profunda respondió:
No señora, no sé de que parte del mundo llama usted, pero aquí todavía estamos en abril.
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Una vez un hombre llama a una casa y coge el teléfono el sereno (el guardián) y el hombre le pregunta:
¿Y mi esposa?
Y el sereno responde:
En su cuarto.
Luego el hombre dice:
¿Con quién?
Con un hombre, le responde el sereno.
¡Diantre! ¡Mátela! Dice el hombre.
No, no, yo no puedo hacer eso.
Claro que sí, yo le doy esa orden, dice el hombre.
Esta bien, esta bien, y mata a la mujer.
Ya la maté, dice el sereno.
Y el hombre le responde;
Ahora sáquela de ahí y métala a la piscina.
Pero señor, aquí no hay piscina dice el sereno.
¿Este no es el teléfono 232-5492?
No, dice el sereno.
Ah pues, ¡Perdóneme!