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Cómo hacer que la gente deje de molestarte con: ¿Cuándo te vas a casar?
Mis tías solían acercarse a mí en las bodas, dándome golpecitos en las costillas y diciendo:
Eres el siguiente...
Dejaron de hacerlo cuando yo empecé a hacer lo mismo, en los funerales.
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Llega un patrón a la casa de otro y pregunta al portero:
¿Está el patrón?
No, se fue a un entierro.
¿Tardará mucho en volver?
No sé, iba en el ataúd.
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Estaba un señor en un funeral, al lado del señor estaba la viuda y el señor le dice: Pensar que las ultimas palabras me las dijo a mí y la viuda pregunta: ¿Cuáles fueron? El señor le dice: No muevas la escalera.
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Pasa un entierro con miles de personas, un señor pregunta:
Oiga, ¿Sabe usted quién es el muerto?
Y el otro le contesta:
No estoy seguro, pero me parece que es el que va dentro de la caja.
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Un empleado al saber la noticia de que su patrón había muerto en un accidente en el trabajo, pregunta a sus compañeros quién le daría la triste noticia a su esposa. Al preguntarles, les indica que tienen que ser cuidadosos y sensibles al comunicar la mala nueva. Pepo, quien era graduado de sicología, se ofreció y rápidamente procedió a llamar a la esposa de su patrón:
Ring, ring, ring...
¿Bueno?
Hola, ¿se encuentra la señora Martínez?
Sí, ella le habla.
¡Usted acaba de ganarse 2 millones de dólares!
¡Cómo! ¿Pero cómo así?
Al convertirse hoy en viuda, la compañía de seguros de su difunto marido, acaba de recibir la autorización para emitir el pago.
¡No! ¡Dios mío!
¡Sí señora! ¡Ni yo mismo lo creo!
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Una señora llama a un periódico donde se dan todas las noticias, en este caso, era una noticia fúnebre:
Por favor, ¿me podría decir usted si es tan amable, dónde anuncian a los que mueren?
Pues sí, en la sección de esquelas.
¡Ahí mismo!
Dígame.
Mire usted: La defunción de un señor; apunte por favor.
¿Me da su nombre?
Ricardo García.
¿Edad?
45 años.
¡Perdone señora! ¿Qué parentesco tiene con usted?
Es mi marido.
¡Vaya, lo siento, señora! Eh, por favor, ¿me da la hora de la defunción?
Mañana a las 8:00 horas, ¡Cuando aparezca el desgraciado este!
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Un viejo se está muriendo. Alrededor del lecho poco a poco empieza a surgir una discusión.
¡Vamos a alquilar un carro fúnebre para llevarlo con decencia! Dice la esposa.
¡No creo que se deba gastar tanto dinero! Yo puedo llevarlo en la camioneta del vecino, si me la presta, dice el hijo del viejo moribundo.
¿Y por qué no lo llevamos al hombro? Pregunta el vecino, él casi no pesa nada.
Por fin el moribundo reúne el resto de las fuerzas que le quedan, y dice:
Si ustedes me ayudan a bajar, tal vez yo pueda llegar al cementerio por mi cuenta.
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Resulta que había fallecido un hombre y cuando estaban velándolo llegaron los sepultureros, y la esposa empezó a gritar:
¡No se lo lleven por favor, no se lo lleven!
Señora tranquila, hemos venido para enterrar al muerto.
¡No por favor, no se lo lleven, no se lo lleven!, gritaba la mujer.
Pero señora tranquila, ha llegado la hora de llevarnos al muerto.
¡No se lo lleven, no se lo lleven!, seguía gritando
Hasta que uno de los sepultureros ya cansado le dijo:
Bueno señora, ¿Por qué no deja que nos llevemos el muerto?
Y ella le responde:
¡Es que es la primera vez que duerme en la casa!
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El marido de una mujer se acaba de morir entonces, un amigo de la viuda le dice:
Lo siento señora, lo siento.
Entonces, la mujer le responde:
No, no, acostadito nada más.
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En un velatorio, llega un borracho, con una caja de herramientas, se acerca al cajón y ve a la viuda, que le acomodaba la peluca a cada rato al difunto, se compadece, y le dice: Salga un momento y yo le arreglo el problema.
A los 10 minutos llama a los parientes, se acercan ven con asombro que no se le movía para nada el peluquín, y se dirigen al hombre y le dicen: ¡¡Muchas gracias!! ¿cuánto le debemos por este favor? y el les contesta, no es nada señora, por 4 clavos locos, ¿qué les voy a cobrar?
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