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El cacique de una tribu ganó un pasaje en avión a Paraguay, se sube al avión y al rato grita el piloto, salten todos el avión se cae.
Saltaron todos menos el cacique que estaba sentado y tranquilo. El piloto le vuelve a gritar que el avión se cae y el cacique le responde:
¡No me importa, total no es mío el avión!
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Llegan los demonios al cielo para disputar un partido de fútbol amistoso contra los ángeles.
- Van a perder, porque tenemos a los mejores jugadores-, dicen los ángeles.
- Sí, pero nosotros tenemos a todos los árbitros-, responden los demonios.
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Este era un señor muy humilde que se había cansado de la vida y entonces desesperadamente decidió venderle el alma al diablo, un día se fue a una montaña muy alta y empezó a gritar: ¡DIABLO TE VENDO MI ALMA! Pero de nuevo no pasó absolutamente nada, entonces se fue a la casa de un amigo y le dijo: Amigo, ¿cómo hago para que el diablo me compre mi alma?, entonces este le dijo: Pues anda de nuevo a la montaña y grita muy fuerte y este se fue y dijo: ¡DIABLO TE VENDO MI ALMA! Entonces se oyó un fuerte temblor y de repente salió un diablo pequeño y dijo: ¡MANDO A DECIR MI PAPÁ QUE SI SE LE FÍA POR AHORA PORQUE NO TIENE DINERO!
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Pues estaba un día el demonio de los pecados, distribuyendo a los pecadores a sus respectivos infiernos, viene un borracho y su castigo fue estar en una sala llena de licores por cien años, al cumplirlos sale el borracho igual de borracho, luego viene un mujeriego y su castigo fue el encierro en una sala llena de mujeres dispuestas a todo, por cien años, al cumplir el tiempo, sale el mujeriego todo flaco y acabado, por ultimo llega un fumador compulsivo, el cual había robado, por culpa del vicio y su castigo fue el encierro en un cuarto lleno de toda clase de cigarrillos por cien años, al cumplir su tiempo, llega el demonio y le abre la puerta, recibiendo un gran susto, ya que sale el tipo corriendo, desesperado gritando A todo pulmón, un cerillo, un cerillo.
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Están tres náufragos solos en una isla desierta y se encuentran una lámpara maravillosa. El genio les dice que les va a conceder un deseo a cada uno. El primero dice: Deseo irme con mi familia y amigos.
Y se lo concede.
El segundo dice: Deseo irme con mi familia y amigos.
Y se le concede.
El tercero, al ver que se había quedado solo dice: Deseo que mis amigos regresen.
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Un mendigo va y toca una puerta, sale un señor y le pregunta:
¿Qué quieres?
El mendigo le responde:
Señor, ¿no tendrá comida que me invite?
El señor responde:
¿Le importa que sea de ayer?
No, no importa.
Entonces, venga mañana.
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Una señora con su hijo estaban empujando el carro hacia el barranco y su hijo le dice:
Mamá, mamá, ¿por qué empujamos el carro?
Y la mamá le dice:
¡Cállate que se va a despertar tu padre!
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¡Noticia de último minuto!
Bomba cae en cementerio, felizmente ningún herido, todos muertos.
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Un Cieguito pedía limosna en una esquina. Pasa un turista y al querer colocarle la moneda en el jarro de metal, aquella pega con el borde y cae. El ciego se agacha y la introduce en el jarro. El turista lo mira y le dice:
¡Maldición! ¡Usted es un estafador! ¡No es ciego! Y anda engañando a la gente,
¡Sinvergüenza!
El cieguito mañoso responde:
Cálmese señor, sucede que el cieguito está enfermo y yo lo estoy cubriendo.
Ah, ¿Y usted a qué se dedica?
Yo soy el sordomudo de la otra cuadra.
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Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de basura, una en cada mano.
Una de las bolsas tenia un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
Viendo esto, un policía la para y le dice:
- Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
- Caramba dice la viejita, "Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme".
- Un momentito, dice el policía... no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
- Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los hinchas quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
Entonces, yo me paro detrás de los arbustos con unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
¡Deme 20 pesos o se lo corto!
Dice el policía,
-¡"oiga no está mala la idea" Buena suerte!
Y dígame, ¿ qué hay en la otra bolsa?
- Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!