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Dos albañiles que terminan de comer, se habían bebido dos botellas de vino tinto, y se van al séptimo piso que es donde estaban trabajando y le dice uno al otro:
Uy Rafael, la que he cogido, uy la que he cogido.
Hombre, ahora coges las herramientas y te pones a trabajar.
Uy, la que he cogido, Rafael creo que me voy a caer, eh.
Hombre, agárrate bien, te pones el cinturón de seguridad y no te pasa nada.
Rafael, yo creo que me voy a caer.
¡Chiquillo, que no!
¡Rafael, que me voy a caer! ¡Mira Rafael, yo me voy a tirar, de todas maneras me voy a caer!
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Ring, ring, suena el teléfono a las cuatro de la mañana, al descolgar se oye una voz que pregunta:
Aló, aló, ¿La familia Silva?
Una voz dormilona contesta:
¡No tarado, la familia duerme!
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El señor de la casa llama por teléfono y contesta la empleada:
¿Ha llamado algún imbécil, María?
No, usted es el primero, señor.
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Habiendo marcado equivocadamente un número telefónico, al comunicarse por larga distancia, una señora pregunta en tono angustiado.
¿Ya llegó Julio allí?
Una voz profunda respondió:
No señora, no sé de que parte del mundo llama usted, pero aquí todavía estamos en abril.
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Una vez un hombre llama a una casa y coge el teléfono el sereno (el guardián) y el hombre le pregunta:
¿Y mi esposa?
Y el sereno responde:
En su cuarto.
Luego el hombre dice:
¿Con quién?
Con un hombre, le responde el sereno.
¡Diantre! ¡Mátela! Dice el hombre.
No, no, yo no puedo hacer eso.
Claro que sí, yo le doy esa orden, dice el hombre.
Esta bien, esta bien, y mata a la mujer.
Ya la maté, dice el sereno.
Y el hombre le responde;
Ahora sáquela de ahí y métala a la piscina.
Pero señor, aquí no hay piscina dice el sereno.
¿Este no es el teléfono 232-5492?
No, dice el sereno.
Ah pues, ¡Perdóneme!
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Ring, ring...
¿Diga?
¿Los servicios secretos?
Lo siento no puedo decírselo.
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Suena el teléfono:¡Ring-Ring!
Contestan: bueno, ¿está Armando?
Responden: ¡No apenas estoy leyendo las instrucciones!
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Primer Acto: Un teléfono público normal.
Segundo Acto: El mismo teléfono normal otra vez.
Tercer Acto: El mismo teléfono, pero con sangre.
¿Cómo se llama la historia?
La llamada se cortó.
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Un hombre telefonea al periódico local para anuncia que él y su mujer han sido padres de quintillizos.
-¿Puede repetirlo?- Le dice la telefonista.
-No, no puedo, con cinco ya tengo bastante.
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Llama Adán por teléfono a Eva, Eva contesta y le dice:
Bueno, ¿quién habla?
Adán un poco enojado le contesta:
¿Quién más te va a hablar?