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Una chica muy joven que está examinándose para obtener el carnet de conducir, exclama: -Vaya con los peatones... y van por donde quieren, no paran de correr delante del coche... Y el examinador, aterrorizado, le responde: -¡Señorita, haga usted el favor de bajarse de la acera!
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Una madre y su hija rubias están viendo una carrera de atletismo: -Mamá, ¿por qué corren esas señoras en pantalón corto? -Porque a la primera le dan un premio. -Ah, y entonces ¿por qué corren las demás?
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Una señora rubia regresa a la droguería donde había estado un rato antes y le dice al dependiente: -Quisiera doscientas bolas de naftalina. -Pero ¿cómo es posible? Si hace media hora ya se ha llevado otras doscientas. ¿Qué hace con ellas? -Se las lanzo a las polillas... pero no siempre acierto.
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Estaban Jorge y Loly tomando café cuando pregunta él: -¿Tú lees el diario de arriba abajo? La mujer se queda pensativa un instante. No va con ella mucho lo de leer pero finalmente contesta: -Qué va, yo lo leo de izquierda a derecha.
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Tea va al desierto con su jeep. A su regreso, Geronimo le pregunta: -¿Qué tal, cómo ha ido con el coche? -Pues he tenido una suerte... he encontrado aparcamiento todos los días.
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La mujer era realmente pequeñita, y su boca también. Por ejemplo en vez de decir tres, decía uno, uno y uno. Tampoco podía comer más nada que espaguetis.
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Un tipo le dice a la mujer rubia: -Andrea, hazme el favor y mírame si funciona el intermitente derecho. Andrea sale y dice: -Sí, no, sí, no.
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-¿Me dice la dirección para que pueda mandarle el paquete? -Avenida del Bosque, número 5. -¿Apartado de Correos? -Un poco lejos sí que queda, la verdad.
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Una madre rubia espera a su hija frente a la escuela. Llega un señor muy gordo y se sienta a su lado. La mujer le pregunta: -Ah, ¿usted también está esperando un niño? -No señora no, es que ¡estoy muy gordo!
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Una mujer rubia se encuentra una foca en la escalera de su casa, y no sabes qué hacer. Entonces, la portera la ve y le dice: -Lo que usted debería hacer, doña Pepita, es llevarla al zoológico. Tres días más tarde, la portera ve entrar a doña Pepita, que lleva la foca sujeta con una correa, y le pregunta: -Pero ¿no iba a llevarla al zoo? -Sí, pero hoy, para no repetir, la he llevado al cine.