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Eran dos convictos que hicieron un túnel para escapar de la cárcel, cuando se disponían a realizar su escapatoria no contaron que había un guardián que conocía de los planes de escape y los estaba esperando a la salida del túnel con un grueso tolete. Una vez en la escotilla de escape del túnel, dice uno de los presos:
¡Por fin, la libertad! Y abrió la escotilla. Cuando sintió el fuerte golpe del tolete del guardia justo en la boca. El presidiario inmediatamente se regresa con la mano en la boca y el otro le pregunta:
¿Qué pasó? ¿Por qué no saliste?
A lo que el primero respondió sin destapar su boca:
Es que me dá mucha risa, sal tú primero.
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Era una vez dos prisioneros y que al día siguiente empezaban cadena perpetua. Y le dice el listo al tonto:
Coge aquella lima y cuando se acueste esta gente nos ponemos a limar.
Dice el tonto:
¡Venga, vale!
Se pone el listo a limar las rejas de la cárcel y se despierta el guardia y dice:
¿Quién anda ahí?
El listo dice:
¡Miau!
Y dice el guardia:
Ah, ese es el gato de siempre.
Ahora se pone a limar el tonto y dice el guardia:
¿Quién anda ahí?
Y dice el tonto:
¡Otro gato!
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Están dos presos y uno le dice al otro:
Te tengo una noticia buena y una mala.
Dime primero la mala.
Es que mañana van a fusilar a uno de los dos.
¿Y la buena?
Es que ese no soy yo.
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Se trata de dos presos que estan condenados a muerte.
Viene el primero y el guardia le dice:
¿En qué prefieres morir, en la silla eléctrica o en la cámara de gas?
Y el muchacho le dice:
En la silla eléctrica.
Lo sientan y le conectan todo y le dan al interruptor 2 veces y no funciona. El guardia lo deja libre y el muchacho le dice al otro preso:
¡La silla está mala!
El guardia pasa al otro preso y le pregunta lo mismo a lo que el segundo preso responde:
La cámara de gas porque, la silla está mala.
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Un Sargento le dice a los soldados:
¡SOLDADOS, PRESENTEN ARMAS!
Y los soldados dicen:
Hola, mucho gusto, le presento a la pistola.
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Estaban formados los soldados y en eso el general le pregunta a un soldado:
Soldado Maclovio, ¿Para usted qué es la patria?
Para mí la patria es como si fuera mi madre, general.
Muy bien muchachito, muy bien.
Soldado Cornelio, ¿Y para usted qué es la patria?
El soldado Cornelio se queda pensando y dice:
Para mí es como si fuera mi tía, general.
¿Y por qué?
Porque aquí, el soldado Maclovio es mi primo.
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Llama el general al sargento por teléfono a las 3.00 de la mañana y contesta un soldado: ¡Alo!, dice el soldado.
Deme al sargento y apúrese.
Lo siento señor, el sargento está durmiendo y no quiere que lo molesten, llame mañana.
¡Mira incompetente, pásame al sargento ahora mismo!, le contesta el general.
¿Es usted duro o qué?, le dije que el sargento está durmiendo y no quiere que lo molesten, llame mañana, le grita el soldado.
Señor, ¿Usted sabe quien soy yo?, le grita el general.
No sé y no me interesa, le grita el soldado.
¡Yo soy tu general!, le grita el general.
¡chuuuuuuuuuuuuuttttaaaaaa! ¿Y usted sabe, quién soy yo?, le pregunta el soldado:
¡No!, le responde el general.
¡Ah, que bueno!, y le colgó.
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La maestra en el salón de clases le dice a sus alumnos:
A ver niños, díganme qué parte de mi cuerpo les gusta más, y yo les voy a adivinar qué es lo que van a ser cuando sean grandes.
A ver Juanito, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
Su pelo, maestra.
La maestra le responde, entonces tú vas a ser peluquero cuando seas grande.
A ver Luisito, a ti, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
Sus ojos, maestra.
¡Ahh!, entonces tú vas a ser oculista Luisito.
A ver Diego, ¿y a ti?
A mí me gustan sus dientes, maestra.
Muy bien, entonces tú serás dentista cuando seas grande Diego.
A ver Pepito, ahora dime tú lo que más te gusta de mí.
Yo para qué le digo maestra, acabo de descubrir que quiero ser lechero.
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Había una vez un chico que le quería decir cosas bonitas a su novia y fue donde su profesor de literatura y el profesor le dijo dile así tienes ojos de lucero tu boca es de cristal y te bajaron del cielo por un corte celestial y el chico fue corriendo donde su novia repitiendo lo que el profesor le había dicho y cuando llego donde su novia le dijo tienes ojos de becerro tu boca es de corral y te bajaron del cielo por bruta y animal.
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Estaban dos hombres en el cielo y uno le pregunta al otro:
¿Y vos de qué moriste?
Congelado, ¿Y tú?
De la risa.
¿Cómo que de la risa?
Sí, es que yo pensaba que mi esposa me estaba engañando con otro hombre, entonces un día le dije que iba a salir por 2 días, pero cuando me fui, regresé ese mismo día para ver si la atrapaba con el otro hombre. Cuando llegué, busqué por toda la casa y no encontré a ningún hombre. Dándome cuenta del error que había cometido empecé a reír y reír hasta que morí.
¡Bruto, si hubieras buscado en la nevera nos hubiéramos salvado los dos!