Había una vez un niño que le gustaban tanto, pero tanto los videos juegos que se cambió el nombre a Fliper y entonces, un día va por la calle, y lo atropellan y la mamá le dice:
¡Hijo, hijo, dime algo!
Y él le responde:
GAME OVER.
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Había una vez un niño que le gustaban tanto, pero tanto los videos juegos que se cambió el nombre a Fliper y entonces, un día va por la calle, y lo atropellan y la mamá le dice:
¡Hijo, hijo, dime algo!
Y él le responde:
GAME OVER.
Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de basura, una en cada mano.
Una de las bolsas tenia un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
Viendo esto, un policía la para y le dice:
- Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
- Caramba dice la viejita, "Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme".
- Un momentito, dice el policía... no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
- Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los hinchas quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
Entonces, yo me paro detrás de los arbustos con unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
¡Deme 20 pesos o se lo corto!
Dice el policía,
-¡"oiga no está mala la idea" Buena suerte!
Y dígame, ¿ qué hay en la otra bolsa?
- Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!
Una anciana le pregunta a un chofer de micro:
¿Cómo se puede llegar más rápido al cementerio?
El chofer le responde:
Póngase debajo de la rueda.
Un anciano de 90 años llega al médico para su chequeo de rutina. El doctor le pregunta:
¿Cómo se siente?
¡Nunca estuve mejor!, mi novia tiene 18 años, ahora está embarazada y vamos a tener un hijo.
El doctor piensa por un momento y dice:
Permítame contarle una historia:
Un cazador que nunca se perdía la temporada de caza, salió un día tan apurado de su hogar, que se confundió tomando el paraguas en vez del rifle. Cuando llegó al bosque, se le apareció un gran oso, el cazador levantó el paraguas, le apuntó al oso y disparó. ¿A que no sabe qué pasó?
No sé, responde el anciano.
Pues el oso cayó muerto frente a él.
¡Imposible!, exclama el anciano, alguien más debe haber disparado.
¡Pues claro hombre, a ese punto quería llegar!
Tres viejos están sentados en un banco tomando el sol.
- Jo, si es que hay que ver lo que es la edad... tengo 70 años, y todos los días a las 7 en punto me levanto con unas ganas horribles de mear.
Pero no hay forma, tu, me paso el día entero queriendo mear pero no puedo.
- Pues eso no es nada. a mis ochenta años, me levanto a las 8 y lo primero que hago es irme a cagar, pero nada, que no hay manera, oye, y así me paso el día entero.
- Lo mío es peor. Con mis noventa años, yo meo todos los días a las 7 y cago a las ocho; luego, a las nueve, me despierto.
Un abuelito va a la clínica a chequearse, y le pregunta al doctor, cuánto tiempo de vida le quedaba, a lo cual el doctor respondió:
9.
Y el abuelito contesta muy alegre:
¡9 años!
Y el doctor continúa diciendo:
8, 7, 6, 5, 4...
Estaba un viejito leyendo un libro de sexo, y en eso llega otro y le pregunta:
¿Qué estás leyendo?
A lo que le responde:
Estoy leyendo historia.
¿Pero si ese libro es de sexo?
Por eso, para mí el sexo es ya historia.
Un viejito va al oculista, y le dan unos anteojos, y dice el viejito al oculista:
¿Está seguro que con estos anteojos voy a poder leer bien?
Y le dice el oculista:
¡Sí!
A lo que el viejito responde:
¡Que bueno, porque yo no sé leer!
Una señora de 80 años dio a luz un precioso bebé, ginecólogos, pediatras y por supuesto la prensa, estaban muy interesados en indagar más acerca de este milagro; vinieron a la casa de la anciana solicitando ver al bebé, la anciana les dice que esperen que luego les atenderá. Al paso de una hora, los interesados regresan con la misma solicitud, esta vez la anciana les pide que tengan paciencia y les dice que el bebé tiene que llorar. Esperan, luego regresan y la anciana les dice que no es posible ver al bebé porque aún no ha llorado, entonces un periodista le pregunta:
¿Hay alguna razón por la que el bebé tiene que llorar antes que le podamos ver?
Sí, y muy buena, contesta la anciana.
¡Se me olvidó dónde le dejé dormido!
Llega un encuestador del asilo de ancianos del pueblo y toca a la puerta de una casa. Sale un viejito como de 90 años.
¡Buenos días, señor!, deseo entrevistar a la persona de mayor edad de esta casa.
Sí como no, permítame, se voltea y grita: ¡Mamaaaaaá necesitan a mi abueliiiiitoooo!