Si pensasteis que la primera etapa fue larga, la segunda va a ser considerablemente más larga, con alrededor de 14.200 millas. Cuando los regatistas terminen esta etapa habrán navegado una distancia más larga que la tradicional vuelta al mundo.

El principio estará muy animado y competido gracias los efectos del mar entrecortado y a la brisa local que hay por las tardes, conocida como el Doctor Fremantle. Generalmente el inicio de esta etapa será con vientos ligeros hasta doblar el Cabo Leeuwin, la punta más al sur de Australia y el segundo de los grandes cabos que tienen que pasar, donde comenzarán su descenso hacia el Océano Sur.

El Océano Pacífico:
Imparablemente, los barcos se harán al sur tan rápidamente como les sea posible para encontrar los fuertes vientos del cuadrante noroeste y pasando la depresión del Océano Sur. Sin embargo para reducir al mínimo el riesgo de colisión con icebergs, se ha establecido tres waypoints de seguridad en el Océano Pacífico debiendo pasar los barcos al norte de éstos. El primer waypoint será la Isla Campbell, al sur de Nueva Zelanda.

En términos de dureza la zona del Pacífico es preferible al Océano Indico que cruzaron los barcos en la primera etapa. En el Océano Indico los modelos meteorológicos eran más cortos en tiempo, más irregulares y se sucedían más rápidamente los roles del viento provocando mares con olas enormes. En el Océano Pacífico los sistemas meteorológicos típicamente tienden a tardar más en desarrollarse y son a menudo más grandes, haciendo que los vientos sean más regulares y las olas más grandes pero más largas. En contraste con la carga de adrenalina que liberaron los patrones anteriormente, el Océano Sur en esta zona es por lo general gris y nublado, una de las zonas más remotas y solitarias de nuestro planeta, es la zona donde se puede estar más lejos de tierra, como dice el saber marinero, a mil millas de ninguna parte.

Lo único que va a romper el aislamiento de los patrones serán las visitas de los albatros, las grandes aves de esta región que pueden alcanzar una envergadura de hasta 3.7m.

El Cabo de Hornos:

Uno de los pasos obligados en cualquier viaje alrededor del mundo en barco es el paso del Cabo de Hornos. Durante siglos el Cabo de Hornos ha sido un lugar temido para navegantes y por buenas razones. Los sistemas meteorológicos del Oceáno Sur cabalgan hacia el este sin que encuentren tierra en su rumbo que los debilite hasta que se alcanza el Paso de Drake, un canal de 450 millas de ancho entre la punta sur de de Sudamérica y la punta más al norte de la Península Antártica. Este paso no solo supone un embudo para el tiempo, también lo es para el mar. Aquí el mar pasa en 15 millas de una profundidad de 4000 metros a tan solo 50 metros, una de las zonas de mayor ascensión submarina del mundo. El paso por esta área es muy complicado; basta pensar que cruzar esta zona cuando soplan los fuertes vientos y se forman las gigantescas olas escarpadas que pueden alcanzar los 30 metros pueden hundir hasta el barco más potente que te imagines.

El Océano Atlantico:

Una vez doblado el Cabo de Hornos, la situación se suaviza para los patrones. La monstruosidad del Océano Sur queda por la popa de los barcos y navegando con rumbo norte por el Atlántico la temperatura rápidamente se hace agradable y cálida, y la sensación que se experimenta es la de volver a puerto.

De hecho el paso por la costa oriental de Sudamérica, tácticamente, es uno de los puntos calientes. La primera opción a tomar es si navegar hacia el oeste o hacia el este de las Islas Malvinas. En esta zona el viento es muy, pero que muy suave y por lo general de barlovento.

Doblando la punta de Recife, la zona más oriental de Brasil, los patrones deberían ser capaces de aflojar las escotas otra vez antes de que abatan hacia el noroeste con rumbo a Norfolk, a la línea de llegada. Bien hacia el oeste, comparado con su paso por esta zona en la primera etapa, los Doldrums no deberían darles ningún problema en esta ocasión.

Una vez en los Doldrums, los barcos vuelven a coger los vientos portantes del noreste sobre un curso que pasa a 360 millas aproximadamente al sudoeste del Caribe y luego a 160 millas al noroeste de las Bermudas. Mientras esta parte debería ser "un paseo en barco", a menudo puede ser interrumpido por cualquier sistema meteorológico que se desarrolla en el Caribe.

La corriente del Golfo:

Antes de alcanzar la bocana de la Bahía de Chesapeake y comenzar el sprint final hacia la línea de llegada, hay una última barrera que salvar para los patrones. Pasar la costa Este de EEUU con la corriente del Golfo por medio. En sitios, esta corriente puede circular hasta a 4 nudos de velocidad; a medida que se acercan desde el sudeste, los barcos se van a encontrar una fuerte resistencia que los va a empujar hacia babor con fuerza. Esta situación no es problema si están navegando con buen viento, pero, potencialmente, es un escollo a tener muy en cuenta si no lo hay.

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