Mike Golding habló esta tarde sobre su día tan extraño en el mar,con el dramático rescate de Alex Thomson seguido por la rotura del mástil de Ecover por dos sitios. "Tan pronto nos sentamos a tomar un café con whisky se nos acabó la suerte", dijo Golding. "Después del rescate fuimos navegando deliberadamente despacio en las primeras dos horas y gradualmente pusimos más vela encima, para conseguir más velocidad; pasamos parte de del tiempo tomando café, comiendo algo que Alex había traido del Hugo Boss, poniéndonos al corriente de noticias, vamos, lo que hacen dos personas depues de 24 horas agotadoras".

"Las condiciones eran bastante buenas, con 22 a 25 nudos de brisa, un rizo en la vela mayor y un génova, y el mástil explotó, aproximadamente a un metro y medio de la perilla. Sonó como una explosión de carbón, un gran ruido. Vi como explotaba, los trozos de carbono salieron volando en todas direcciones".

Preguntado por cual fue su reacción, Golding contestó con otra pregunta: "¿Por qué? No es lo que nos esperábamos, no lo provocamos, esto es simplemente la suerte basura". Pero a 900 millas de distancia de la tierra más cercana, en medio del Océano Sur, Golding y Thomson no tienen el tiempo suficiente para reflexionar. Ellos navegan de regreso, avanzan lentamente rumbo a Sudáfrica. "Conseguimos poner el barco a son de mar para navegar y dos trozos de mástil cuelgan por sus drizas. Improvisamos un sistema de driza para descolgar los trozos hasta cubierta de manera controlada. Probablemente navegaremos esta noche con un génova y tal vez mañana con una pequeña vela mayor y un génova".

El consuelo que puede tener Mike Golding es que no debería necesitar ninguna ayuda exterior. "Estamos a 900 millas para llegar a puerto, la situación no es tan terrible como parece, no es tan dificil. Todos los componentes necesarios para la reparación los tenemos a bordo, pero estamos cansados, hace frío y emocionalmente estoy un poco defraudado. "Y hay un pequeño asunto que resolver, escalar el mástil para deshacer el amasijo de carbono destrozado y el aparejo. Esta es la pesadilla de de Golding, pero en esta ocasión tiene un pequeño ayudante. "Lo mejor de nuestra situación es que Alex está feliz y deseando subir al mástil, y yo soy muy feliz sabiendo que solo me va tocar enrollar el torno".

http://www.velux5oceans.com/