"De la Withbread a la Volvo. 30 años de regatas". Historia de la regata que nació gracias a la marina británica y que en la presente edición cambió de nombre. Volvo es su patrocinador.
La Volvo Ocean Race tiene una historia muy larga, o muy corta según se mire. Y es que esta regata celebra su primera edición bajo este nombre, establecido por su patrocinador, la marca sueca de automóviles Volvo. Anteriormente esta prueba llevaba el nombre de Whitbread Round the World Race y se disputó por primera vez en 1973.
Un proyecto descabellado
La idea surgió de un grupo de regatistas que soñaban con poder realizar una vuelta al mundo en sus embarcaciones de competición. Una idea loca, por aquel entonces, ya que no se contaba con los medios técnicos que existen en la actualidad. Ni las embarcaciones eran las mismas. Todos los intentos pretéritos de realizar una regata alrededor del mundo habían acabado en fracaso. Los yates no resistían. Un buen ejemplo de ello fue la Golden Globe Race, una iniciativa del diario londinense "Sunday Times" en la cual participaron 8 embarcaciones. Fue un desastre. Sólo uno de los barcos sobrevivió a las tormentas del **** de Hornos.
Otro problema era la logística. Una regata de estas características requería una inversión faraónica, ya que los puertos donde se realizarían las escalas están repartidos por los cinco continentes. Además, el desgaste de la prueba exigía una asistencia técnica notable, además del mero avituallamiento. Así pues, el proyecto era poco o nada seductor para las empresas que tradicionalmente financiaban regatas.
Un patrocinador inesperado
Después de recibir muchos portazos en la cara, los organizadores encontraron un esponsor inesperado: la propia marina británica. Y es que la Navy estaba muy interesada en la navegación transoceánica y vio la celebración de esta regata como un perfecto banco de pruebas para sus nuevos proyectos. De este modo, la marina se ofreció a sufragar los gastos, incluso si no conseguían encontrar otro apoyo privado.
Pero esta ayuda llegó finalmente de una compañía de importación con una larga experiencia en el comercio naviero: la Whitbread PLC. Este gigante empresarial, con un prestigio centenario en el Reino Unido, dotó al proyecto de un barniz de respetabilidad además de darle su propio nombre.
La primera edición contó con la participación de 17 yates de varias clases, de los cuales llegaron a meta 14. A pesar de que hubo que lamentar la desaparición de 3 participantes, este experimento fue considerado un éxito. A pesar que a lo largo de su historia se repitieron las muertes, desapariciones y naufragios, eso no mermó el arrojo de los participantes ni la ilusión de los organizadores.
Una nueva clase de embarcación
A medida que mejoraron las capacidades técnicas de las embarcaciones, se hizo patente la necesidad de crear embarcaciones específicas para estas travesías. Pero no fue hasta 1993 que germinó la semilla de tantos años de experiencia: nacía una nueva clase de embarcación, el Whitbread 60 (hoy rebautizado Volvo Ocean 60), más seguro y rápido que sus antecesores. Ya en la pasada edición se estableció esta clase como la única que podía participar en la regata.

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