A las tres de la madrugada del domingo en España se dará la salida en la bahía de Melbourne a la tercera etapa de la Volvo Ocean Race entre Melbourne y Wellington, de 1.450 millas, la más corta de la regata, pero 1450 millas míticas, duras y peligrosas.
Por la proa el estrecho de Bass, el mar de Tasmania y el estrecho de Cook.
Las previsiones de tiempo calculan que serán cuatro días lo que tarden los seis barcos que integran la flota (el Brunel, antes ING abandona hasta Baltimore según dicen para hacer el barco más competitivo) en arribar a Nueva Zelanda. Cuatro días con un rutómetro que incluye la virada a una boya de desmarque situada al norte de la bahía de Phillip, para negociar la salida de la bahía con sus fuertes corrientes y enfrentarse al primer plato fuerte. Un estrecho de Bass y un mar de Tasmania bien conocido por los navegantes de la Sydney Hobart.
Las aguas del estrecho de Bass son de poca profundidad. Esta característica unida a la confrontación entre las corrientes provenientes del Océano Sur y las del Norte, justo en el mar de Tasmania provocan mares muy gruesos con sus consiguientes consecuencias de complicaciones para la buena navegación.
La previsión indica que serán del SW los vientos que predominen en esa zona por lo que serán rumbos abiertos los que les toque lidiar a los barcos. Más velocidad y con ola es igual a caballo desbocado y grandes saltos y planeadas. La robustez en los barcos será determinante.
Continuando su ruta y al superar las islas Flinder se encontrarán con vientos muy diferentes y un role de 180º del N al S nada más superar estas Islas.
En el ecuador de la etapa, navegarán con tierra a la vista, por banda y banda. En principio este estrecho de Cook, de 17 millas de máxima anchura podría parecer como de una plácida travesía veraniega, nada más lejos de esa idea, es una zona en la que el perfil de tierra y sus montes condicionan totalmente los vientos. Rolones, racheados, y con diferencias de presión que complicarán las maniobras de los VO-70.
Virando Cook hacia el N los rumbos les conducirán hacia Wellington, en una zona en la que los vientos racheados de las colinas circundantes complican las maniobras. La línea de meta estará situada en el embarcadero de Queen´s, junto al museo marítimo de Wellington.
OJO: Una vez en Nueva Zelanda, los equipos no podrán sacar ni meter nada en el barco, ni tan siquiera repostar alimentos o bebidas. En caso de averías, deberán ser reparadas con el barco en el agua y a las 48 horas de la llegada se dará la salida de la cuarta etapa hacia Rio de Janeiro. (para complicar más las cosas.................)
Salu22222

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