Zonas de exclusión de hielo, motores sin sellar y sin pasar por el estrecho de Cook son los cambios fundamentales con respecto a la pasada edición.
Para los equipos participantes la Barcelona World Race puede durar sólo unos 90 días en el mar, pero entre bastidores en la capital catalana la planificación para asegurar que la regata es segura, justa y comercialmente viable, y que en todo el mundo la siguen, se desarrolla durante todo el año, casi sin descanso desde que acabó la edición anterior.
Cuando la pasada edición echó el telón el proceso de consulta empezó inmediatamente, y se listaron una pila de nuevas ideas y mejoras para esta edición. Ahora, a medida que las semanas van pasando y se acerca la salida de la regata, muchos de estos cambios e iniciativas se ponen en práctica. Es una fase clave para cada departamento.
Los tres profesionales que forman la Dirección de Regata acaban de reunirse con los navegantes en la sede de la FNOB. Ha sido una gran oportunidad para dialogar sobre algunas de las novedades que presentará la regata en esta edición. Guillaume Evrard, asistente del director de Regata, y que ya trabajó en la regata de 2010/2011, explica:
“75 días antes de la salida ha sido muy bueno reunirlos a todos en Barcelona para hablarles de seguridad y salvamento, y nosotros les explicamos cómo vamos a trabajar, cómo serán nuestras turnos para que sepan quién estará pendiente en cada momento y qué pueden esperar. Les detallamos el plan de crisis y quién hace qué. También hubo un buen briefing de SASEMAR, el servicio de búsqueda y salvamento marítimo español, y visitamos su base de Barcelona. Allí los regatistas pudieron echar un vistazo de primera mano al equipamiento de rescate y al helicóptero. También tuvimos una presentación de Marcel Van Triest, el meteorólogo de la regata, que se encarga del tema de los hielos junto a la empresa CLS”.
Zona de exclusión de hielo
En esta edición de la Barcelona World Race no habrá puertas de seguridad, como en la de 2010/2011. Entonces sirvieron con éxito para evitar que los barcos se acercasen demasiado a la zona de hielos, pero provocaron que algunas unidades hicieran un slalom por el Gran Sur. Esta vez habrá una zona de exclusión, que se anunciará lo antes posible, aunque estará sujeta a cambios menores.
En palabras de Evrard, “es como un gran polígono hecho con puntos cada cinco grados, de tal forma que podemos moverlos y organizarlo bien antes de que las embarcaciones lleguen a la zona. En la charla con CLS y Marcel les enseñamos cómo será y cómo seguiremos la posición de los hielos durante la regata”.
“La zona de exclusión estará más en el límite del hielo, por lo que dará más opción a los patrones de navegar por donde quieran navegar. Los regatistas se mostraron contentos con esta decisión. Durante las últimas regatas hemos probado diferentes sistemas, pero la clave es la misma, y es que no queremos entrar para nada en una zona de hielos. Ésta es una solución que hay que probar para ver si es mejor que las puertas de hielo. Los patrones pidieron tener los waypoints lo más pronto posible, lo vamos a intentar. No vamos a tener una buena idea de la situación del hielo hasta 15 días antes de la regata, y luego habrá que ir controlándolo durante la competición. Estableceremos el límite básico sobre el 12 de diciembre, creo, cuando tenemos el briefing con los navegantes. Luego, durante la regata, podremos mover algunos puntos de la zona de exclusión”.
Motores sin sellar
“Este briefing ha sido bastante similar a lo que hicimos en 2010. Pero aquí hemos dado a los navegantes más oportunidad de tomar parte en las decisiones, en el sentido de incluirlos en el proceso de toma de decisiones. Por ejemplo una propuesta de Dirección de Regata y del Comité de Regatas es no sellar los motores. La hemos discutido con los navegantes, y al final hemos decidido no sellar los motores. Es una diferencia respecto al briefing de la última edición. Celebrarlo ahora, con esta antelación, ha permitido tener a los regatistas más concentrados”.
Sin pasar por el estrecho de Cook
El gran cambio en el recorrido para esta edición es que no se pasa por el estrecho de Cook. El recorrido es por tanto más corto que en 2010, en unas 2.000 millas, lo que representa unos seis o siete días menos a la velocidad media de un IMOCA 60. Algunas estimaciones apuntan a que el ganador podría acabar la vuelta al mundo en unos 80 días.
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