Actualmente, las mamparas luminosas y las pantallas han sustituido a los vetustos anuncios
que permanecían años acompañando a los viajeros en sus trayectos de metro.
Actualmente, las mamparas luminosas y las pantallas han sustituido a los vetustos anuncios
que permanecían años acompañando a los viajeros en sus trayectos de metro.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
Hasta la llegada de una nueva tecnología, los taquilleros eran los encargados de sellar los billetes
de los ciudadanos en las garitas de control, como en esta imagen de los años cuarenta.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
El metro de Madrid fue pionero en España, junto a Telefónica, en la incorporación de la mujer al mercado laboral.
Sin embargo, en los años cincuenta sólo se contrataba a mujeres solteras, pues cuando se casaban debían convertirse
en amas de casa. Por suerte los tiempos han cambiado.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
El metro se convirtió rápidamente en uno de los medios de transporte preferido por los madrileños.
Mientras que el trayecto de Cuatro Caminos a Sol tardaba casi una hora en tranvía, con el metro
tan sólo se invertían diez minutos. En la imagen, viajeros en un andén en la década de 1960.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
Situada bajo la calle de Alcalá, la estación de Ventas abrió al público como terminal de la línea 2 el 14 de junio de 1924.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
En este intercambiado confluyen las líneas 1, 9 y 10 del metro de Madrid. Se inauguró el 4 de febrero de 1961.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
Entre 1919 y la actualidad, los vagones del metro de Madrid han ido adaptándose a los nuevos tiempos
y a los avances tecnológicos. En la imagen, un vagón de 1919, fecha de su inauguración, y otro actual.
[Errare humanum est, perseverare diabolicum]
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