Cuando algo es verdadero, nunca cambia ni de nombre, forma e historia, lamentablemente este personaje ha engañado a millones de personas por varias generaciones, lo peor es que cada niño que nace ya está siendo víctima de esta abominación. El nombre Santa Claus se creó a raíz del nombre del santo en alemán, San Nikolaus. Creación romana. San Nicolás de Bari, nació en el siglo IV en Pátara, ciudad de Licia o Lycia (país de los lobos) en el Asia Menor, actual Turquía.
Washington Irving, amante del folclore europeo, escribió su Historia de Nueva York en 1809, en la que describe la supuesta llegada del santo, cada víspera de San Nicolás (6 de enero). Los describe ya sin ropas de obispo y dejó el caballo blanco para llegar en un corcel volador. Fue tan popular a raíz de este relato, que todos, incluso los colonos ingleses, festejaron esa celebración, el nombre fue derivando de San Nicolás, Sinterklaas o Sinter Klaus hasta acabar siendo pronunciado como Santa Claus por los angloparlantes.
A los norteamericanos también se les responsabiliza de la imagen actual de Santa Claus. En 1931, una conocida marca de refrescos (Coca Cola) encargó al caricaturista Thomas Nast que dibujara un Santa Claus, humanizado y cuya imagen fuera más cercana a las personas para su campaña navideña. Así surgió el Père Noël (De San Nicolás en Alsacia, Francia) vestido de rojo, con cinturón y botas negras que permanece hasta hoy en el imaginario popular. Pero opto por no citar al Père Fouettard, personaje maloliente, rustre y paje de San Nicolás, acompañado por dos burros tan negros como el carbón, con un manojo de sarmientos en sus manos para castigar a los niños traviesos, tambien les pintaba la cara con cenizas negras y les regalaba almendras amargas por no haberse portado bien…Una lamentable farsa popular que se ha convertido en un marketing internacional que genera más de 4 mil millones de dólares al año en tan solo unos días…